viernes, 18 de mayo de 2012
Día 43
Buenas. Como andan? Que hacen? Yo acá, en el piso 19 en mi hotel en Tokio. Yo que se, está lindo sí.
Dejamos Osaka ayer. La verdad que se portó bastante bien. En realidad en Osaka estuvimos menos de la mitad del tiempo, el resto estuvimos dando vuelta por los alrededores, y cuando digo alrededores digo a mil kilómetros a la vuelta más o menos. Vieron cuando ven algo del tren bala y dicen, pa, que bueno debe estar viajar en el tren bala, y tienen razón, está buenísimo, pero después de meter entre 6 y 8 horas todos los días, como que te casca los quinotos un poco.
Bueno, tengo un cuento. No estaba seguro de si quería dejarlo para el principio o para el final, pero ta, llegué acá y bueno, lo voy a contar. Yo les aviso que está buenísimo, capaz que lo mejor que nos pasa en el viaje. Dudo que contándolo por acá quede muy bueno, pero verlo en directo fue de lo mejorcito que te puede pasar.
Empiezo, vamos a darle un poco de contexto para alargarlo. Resulta que fuimos a Kagasawa (puede que le esté errando en alguna cosa al nombre, no se), ahí hay un museo de Sejima, que es una arquitecta muy famosa. Entre las cosas hay una piscina que está buenísima, después miren las fotos. Llegamos al mediodía y yo me compré unas cosas para comer en la terminal y comí en el camino, pero hubo gente que no estuvo tan astuta y entró sin comer.
Recorrimos, sacamos fotos, nos divertimos, reimos, lloramos, etc. Salimos ya entrada la tarde y fuimos a buscar un lugar para comer. Nos perdimos un poquito, nos encontramos y llegamos a un lugar de comida japonesa muy barata, onda fast food japonés. Magdalena pongamos que no le gusta mucho la comida extraña, ponele que en lo que va del viaje lo más arriesgado que se mandó fue un refuerzo de pechuga de pavo, así que fueron con el agu que tampoco quería y se compraron unos sánguches en un almacén ahí cerquita y se instalaron en un escaloncito en la vereda a comerlo, sin sospechar lo que les iba a pasar.
Magda se había comido su primer sánguche y le acababa de dar la primera mordida al segundo, Agustín estaba disfrutando su comida abstraído en el momento y yo estaba en ese momento saliendo del restaurante japonés para acompañarlos a ellos dos, estaba por cruzar la calle hacia donde estaban, viéndolos y de repente... Magda siente un cachetazo propio de una persona de tamaño mucho mayor al del japonés promedio y un arañazo en el dedo índice. Se mira las manos y ve que ya no tenía el sánguche, y cuando mira a la izquierda ve a un águila enorme llevándose su comida. Resulta que el águila vió a Magda comiendo y se tiró en picada y se lo sacó. Que te saque la comida de las manos un ave rapaz en el medio de una ciudad de muchísima gente es algo que no te esperás.
El punto de vista de Agustín también es muy recomendable. Estaba mirando al frente y de repente ve a un pájaro gigante que pasa con una inclinación de 90 grados respecto al suelo y a unos 10 cm de su cara. Cuando se da vuelta para decirle a Magda "viste eso?" la ve haciendo la mímica de estar sosteniendo un sánguche y con cara de no entiendo nada.
Yo que fui el tercer testigo, estaba esperando el semáforo y de repente veo a una paloma enooorme volando muy rápido y muy cerca del suelo y una cantidad de lechuga volando. Miro a Magda y Agu y están ella mirándose las manos y el Agu mirando para todos lados. Mi reacción fue, la boluda de Magda se asustó con la paloma y tiró la comida para todos lados. Cuando voy y me cuentan que el pájaro le sacó mi comida instantaneamente empiezo a llorar de la risa, cosa que me costó unas almendras con chocolate.
Resulta que no fue el mejor día de Magda, en la estación de trenes yendo a Kagasawa tuvo que subir una escalera mecánica que bajaba para no perderse y se cayó y se lastimó un poco la rodilla, en el museo se partió la cabeza contra una puerta muy baja saliendo de la piscina, a lo que me reí mucho también porque lo vi todo y a mi que la gente se choque con cosas o se caiga me puede, y después fue protagonista de este evento recién relatado, así que ya a esa altura ponele que se había cansado de esas cosas, así que para poder reirme con menos cargo de consiencia le compré unas almendras que se que le gustan, porque la verdad que fue tan gracioso que no quería aguantarme.
El resto del día, estuvimos siempre rodeando a Magdalena. Con Agu y Darío nos pusimos uno adelante, uno al costado y otro atrás y la mandamos a dormir temprano.
El último día en Osaka estuvo bueno. Dormimos bien y nos quedamos en la ciudad nomás. Nos quedamos hasta tarde en el hotel y después salimos a dar unas vueltas por ahí. Vimos un castillito y después empezamos a recorrer una peatonal techada que hay ahí.
Tuvimos un incidente en un momento con una local. Estábamos Darío, Nicolás y yo apoyados contra una pared esperando a los demás que habían entrado a comprar unas cosas. De repente viene una japonesa. Se acuerdan que les dije que las japonesas estaban buenas? Bueno, esta ni ahí. Se nos acerca y nos dice en un inglés muy pero muy precario de donde éramos, le dijimos de Uruguay y toda la parafernalia explicando.
Todo el tiempo la mina sonriendo y con una cara que si fuera uruguaya te firmo que tenía un retardo, pero acá las cosas son diferentes y no se como es.
Bueno, después de responder satisfactoriamente la pregunta, se queda en pausa, sonriendo, ojos incómodamente abiertos y si la mirabas a los ojos, te miraba fijo y te asustaba mucho. Después de unos segundos u horas, depende de si hablamos del tiempo real o de lo que pareció, empieza a repetir biurifol, cosa que no entendíamos, pero después de la cuarentaava vez que lo dijo, dedujimos que era beautiful y no entendíamos si era que era hermoso que seamos de Uruguay o si lo éramos nosotros, por suerte terminó de asustarnos tocándose la cara a la vez que lo decía y ahí entendimos que eramos nosotros.
Cuando se aburre de decirnos eso, el próximo paso, como es lógico es esconderse atrás de la esquina del edificio que estaba a un metro de nosotros y mirarnos de ahí asomandose cada tanto. En esto estuvimos un par de minutos. Después no invitaba a un casino, en ese momento cambió la sonrisa atemorizante por una cara seria mucho peor. Cuando entendió que no nos movíamos empezó a sonreirse de vuelta y le tiraba besos a Nico en lo que parecía ser un pedido de que le diera uno.
Después de mucho tiempo de ignorarla a ver si se iba y hablar entre nosotros en español lo raro que era eso, llega Magda con ojos muy sorprendidos al ver la escena, ahí la mina se asusta y empieza a preguntar de quién de nosotros era novia, a lo que Darío, erroneamente en mi opinión, dijo que de nadie. La respuesta correcta era que era la novia de todos y era muy celosa y violenta. Ahí la nipona baja un cambio por un segundo y le da la mano a Magda, lástima que la mano la tenía muy mal, tenía toda la palma cubierta de unas cáscaras o yagas o algo muy asqueroso, cosa que Magda notó muy tarde y yo no reaccioné a tiempo. Segundos después Magda saca el alcohol en gel.
Por suerte instantes después llegan Rodrigo y Leticia y nos pudimos ir sin más que lamentar que un par de pesadillas esa noche.
Seguimos recorriendo y decidieron que para despedir Osaka había que tomarse un cosito de sake. Digo cosito porque lo más parecido para describir el envase es un frasquito de conservas de vidrio. Bueno, como todos se suman, yo dije, ta, también tomo. Muchos saben que yo en realidad no tomo alcohol, así que era todo un suceso. La verdad que no era rico, pero no tenía mucho gusto y ta, lograba pasarlo. La gente había descrito al sake como una especie de vino blanco, así que yo dije ta, esto es una mariconada nomás y el frasquito es chico, pero de repente me pasó que caminar en línea recta se puso mucho más difícil y las cosas se volvieron más graciosas y ahí le pregunté a Rodrigo que gradación tenía el sake y resulta que es significativamente mayor que la del vino blanco.
Nos encontramos con más gente, comimos sushi en un local que lo ponían en una cinta transportadora y vos agarrabas de ahí lo que te pintaba y después frente al hotel unos de la generación contando a un gran Rodrigo Broquetas con la melódica y a un virtuoso Agustín Díaz en la pandereta.
Una cosa de los japoneses es que cuando hacés ruido llaman a la policía, pero los policías vienen y te dicen el equivalente a un "che gente, pueden bajar un poquito, sigan tocando tranqui, pero bajen un cacho si pueden, perdón que los joda eh, bueno, bajan un cuarto de rosca entonces? De más, les voy a creer, me voy a ir y no voy a volver, disculpen que los haya interrupido eh, en serio. Gracias gente, chau chau", así que bueno, no tiene muchos frutos. El siguiente paso del japonés cuando los molestás es tirar agua desde el balcón y cuando eso no funciona tira primero tomates cherry y después salsa de soja.
Ahora me voy a ir a dormir dejándoles algo que aprendí en mi estadía acá. El maní japonés es una mentira, llevo una semana en japón y he visto maní y otros frutos secos en un montón de formatos, pero nada parecido a nuestro maní japonés. En mi opinión lo hace alguien en San José y ta, se le ocurrió ponerle que es japonés para meterle onda, pero es una mentira.
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bueno, cuando la gente me dice que en el viaje te pasan las cosas mas raras es cuando me tomo unas vacaciones de mi escepticismo y les creo, este acontecimiento del ave rapaz arrebatando un sánwiche de las manos de una chica en pleno tokyo no hace mas que reforzar lo que todo el mundo afirma:en el viaje te pasan cosas muy raras.
ResponderEliminarYo tenía a Japón como uno de los destinos urbanos mas seguros dado el alto civilismo de los japoneses, pero ahora veo como eso no aplica para su población de aves rapaces, y yo me pregunto ¿que sigue luego, un chino que te denuncie por maltrato con los perros, un indio que te invite a un asado en la casa?todo puede ser en esta aventura de lo incierto del viaje
PD:el maní japones lo hacen en brasil
ResponderEliminary los que comen perros mas bien son los coreanos pero si pasan cosas raras por ejemplo fui a parque del plata con una amiga y esto paso
ResponderEliminar1ºDia: nos pusimos a pelear por el puf del perro
2ºDia:adoptamos a un perrro y le pusimos choclo
3ºDia:hicimos un asado de fuego verde
4ºDia:le dijimos a la tierra que se mojara agarramos un puño de tierra grande bien mojado y lo tiramos en la tierra seca y dijimos: APRENDE A SER MEJOR TIERRA
5º:Choclo desaparecio y desidimos hacerle una biografia
6º:nos pusimos a buscarlo y terminamos acariciando un gato
En parque del plata pasan esas cosas. A mi me pasó algo parecido pero con una pantufla.
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