viernes, 5 de abril de 2013

Recopilación de Abril

Hoy se cumple 1 año de que salí de Montevideo. Muchos de los que salieron conmigo empezaron a ver fotos de los primeros días, así que sentí que me debía entrar nostalgia ami también y se me ocurrió que capaz que estaba bueno ver que había pasado en los primeros días del viaje, así que hice un resumen de las entradas que hice en Abril del año pasado y acá están.

Mis compañeros fueron tan protagonistas como yo del viaje, así que les dejo también la entrada que hice presentándolos que no me dió para resumir, así que la tendrán que leer entera. http://236diasdeviaje.blogspot.com/2012/04/los-viajeros.html.

Día 1

Salimos en una especie de coetc volador con espacio para gente de máximo 1,80 de altura apretados, y aparte me toco en el asiento del medio de la fila de asientos del medio, así que no me podía mover. Los azafatos y azafatos eran los mas baratos que tenia american, todos veteranos y poco atractivos. El vuelo se sacudió para todos lados porque enganchamos una tremenda tormenta eléctrica. Dormí menos de media hora y estoy muerto ahora. Igual estábamos todos chochos con el vuelo y todo nos parecía un lujo. Hasta latitas de coca o botellitas chiquitas de vino nos dieron. Estábamos todos usando monóculos y dejándonos un buen bigote.

Washington es muy prolija. No hay nada llamativo, sucio o fuera de lugar. El capitolio, a pesar del montón de veces que he visto que lo destruyeron extraterrestres, terroristas o desastres naturales sigue ahí parado, aunque le estaban arreglando un par de cositas.

Una cosa de estados unidos, no se habla tanto inglés como uno supone. Todo Miami habla español  y en Washington si querés comer comida rápida o comprar algo en una tienda con un empleado, te va a ir bastante mejor si vas de una con el español antes de hablar cosas ininteligibles en ingles con alguien que lo habla peor que vos.

Día 5

Y llegamos a NY.

Los últimos días hemos pasado por un montón de lugares. Nos fuimos desde washington hasta la casa de la cascada que es una casa impresionante de Frank Lloyd Wright, un arquitecto del top 5 histórico. Es un lugar impresionante en el medio de un bosque y puesta arriba de una cascada.

Para llegar tuvimos que alquilar un par de autos. La primera vez que manejaba un automático. Estuve 10 minutos para salir del garage y por la primera media hora cada vez que frenaba les daba la cabeza a todos contra el parabrisas. Las autopistas americanas son unas cosas pelotudamente grandes y con salidas cada un par de kilómetros para distintos lados, y si le erras a una de las salidas terminas manejando 200 km de mas como les paso a mas de uno. Nos pedimos un gps e íbamos de a tres tratando de descifrarlo. No te decía para donde doblar hasta el ultimo segundo, así logramos salir de Washington recién después de tres intentos fallidos dando le hace vueltas por el mismo lado.

Después de la casa de la cascada nos fuimos a Philadelphia. Llegamos como a la 1 de la mañana y muertos de manejar sin dormir. Tuvimos nuestro primer encuentro con la policía entrando a la ciudad. Cuando estábamos cerca el gps nos dijo que teníamos que doblar a la izquierda y estábamos en un semáforo sobre la derecha con mil autos en el medio, entonces puse los pica-pica y me tire contra la vereda para dejar pasar los autos, el auto de Darío que nos venia siguiendo freno atrás nuestro y 2 segundos después frena un tercer auto que después prende unas luces, saca un foco y nos ilumina. Se baja un policía y se acerca al segundo auto. Le golpea la ventana a Diario (el conductor) y empieza una danza de subidas y bajadas de ventanas hasta que al fin encuentra la de el. El policía agarrando el arma en el cinturón le dice "are you ok? Why did you stop here?" y Diario rápido larga un (leer con mucho acento) "We are from Uruguay. I follow him". Yo bajo la ventana y le empiezo a hacer senas. Le explico de forma muy nerviosa que había pasado y le trato de explicar a donde íbamos pero la calle (Chamounix drive) no me ayudaba, porque no tenia ni idea de como se pronunciaba ni el policía de donde estaba. Al final el policía era muy bien y trato de ayudarnos y todo y salimos bárbaro.

Y bueno, ayer salimos para acá. La entrada a la ciudad es espectacular. Por ahora viene siendo lo mejor del viaje. Llegamos al apartamento que esta buenísimo.

Día 7

Ya llevamos un par de días en NY. Vamos pocos lugares vistos, pero por ahora es lo mejor por lejos. Nuestro apartamento está en Harlem, y cada vez que le decimos donde estamos a nuestros compañeros nos miran con los ojos abiertos. No estoy seguro si piensan que somos unos inconcientes, que tenemos unos huevos bárbaros o si es que somos tremendos amarretes. Yo me inclinaría por la tercera.

De almuerzo vengo metiendo lugarcitos chiquitos que venden hamburguesas o pizas y de merienda ya metí un starbucks y un dunkin donuts. Antes de irme de USA quiero meter un balde de pollo frito de KFC. Debe ser una cerdada.


Estuvo muy bueno cruzarnos con dos afroamericanos bastante jóvenes en Soho que venían con tremenda onda y le dieron un paquete de una golosina extraña a Darío y le preguntaban "Where are you from?" muy rápido. Eso fue un todo remolino muy rápido y Darío quedó con cara de que mierda está pasando acá mientras los tipos le seguían preguntando de donde era (con la mejor onda del mundo). Cuando vi que Darío seguía sin entender nada, me arrime y les dije que de Uruguay ("Much love, much love men"). Resulta que eran hermanos y que estaban vendiendo esas cosas (unas tiritas de caramelo masticable de colores) para el equipo de básquetbol de ellos. Tiraron un par de chistes y eran tan divertidos que les compré. Después de efectuada la transacción, nos despidieron con un saludo que se ve hacer en las películas a los negros que es como una sacudida de manos y una inclinación del hombro. El primero me agarró distraído y no pude hacer nada que se pareciera al saludo, pero para el segundo estaba preparado y me la jugué con el saludo. Ahí me di cuenta que soy extremadamente blanco y que no tengo nada de onda.

Día 10

Ya estamos dominando un poco más esto de viajar y nos vienen pasando menos cosas, así que para mantener el nivel del blog me parece que voy a tener que empezar a sabotear de a uno a mis compañeros del viaje, sino voy a empezar a perder lectores. Mañana me parece que empujo a Agustín para abajo del subte y lo saco a último momento así les cuento la cara que puso. Si pueden ayudar con alguna idea buenísimo, porque capaz que esa es un poco violenta de más.

Después les puedo contar algunas cosas, como que las canillas sólo regulan la temperatura, no la presión, vos girás y empieza a salir con toda la fuerza, y después seguís girando hasta que conseguís la temperatura que querés. Aparte no es sólo el agua que gira para el otro lado (por mayores referencias mirar el capítulo de los Simpsons que van a Australia). También las puertas se trancan para el otro lado y me crucé con alguna canilla que casi rompo por ser al revéz.

Hoy voy a empezar una competencia para ver a quién están siguiendo más los que entran acá. Magda clama superioridad, pero me vengo enterando de gente de otros lados. Al que gane esto le será acreditada una entrevista realizada por el editor, redactor, y socio mayoritario de este blog, el gran Joaquín Cámpora, que se tomará el tiempo de hablar con la gente común que me rodea en casi todo momento.

Día 11

Como cada vez que salimos terminamos comiendo cualquier porquería a precios bastante altos, aprovechamos para ir a hacer las compras y cocinarnos algo. Cuando digo cocinarnos, digo cocinarles a esta manga de inadaptados culinarios. De paso, mafe, todavía debés un postre, no vale comprar helado. (Nota del autor, Mafe al día de hoy todavía sigue debiendo ese postre)

Fuimos con las señoritas María Fernanda y Magdalena, quién debería conseguirse un segundo nombre porque sería mucho más divertido. No íbamos con ninguna idea salvo Magda que desde el principio decidió cortarse sóla y comprarse nuggets de pollo. Yo como venganza le señalé unos que resultaron ser picantes, y ella no tiene una alta tolerancia a eso.

Me crucé con unas costillitas de cerdo con una pinta bárbara y que salían 8 dólares las 4 libras ($80 el kilo aprox.) y la abracé. Luego cuando llegara sería Darío el que me abrazara a mi. Mafe se agarró la ensalada más aburrida del mundo y fuimos a pagar.

Mientras hacíamos la cola se armó pelea entre una mujer que asumo era haitiana o jamaiquina y una embolsadora con una cara de dominicana que no podía más. Parece que algo no le gustó a la jamaiquina y le empezó a tirar unas bananas que había recién embolsado por todos lados. Aprovechando el tumulto, María Fernanda "outlaw" Palomeque, aprovechó para birlarle una bolsa a una inocente señora mayor, sin importarle el contenido. Resultó que eran unos pañuelos y bolsas de basura.

Nos pusimos a cocinar, y no logré encontrar el extractor, así abrí un par de ventanas y empecé. Puse un puré en el micro y en el mismo momento que suena, empieza un pitido fuertísimo. Miro para arriba y era la alarma contra incendio. Entro en pánico como es debido y me llevo la sartén al baño mientras asomo mi cabeza para ver que hacían las gurisas (a Darío lo había mandado a la esquina a comprar coca). Mientras Magda apagaba la hornalla, Mafe miraba muy productivamente el intercomunicador a ver que era eso. Después de un ratito por suerte paró y nunca vinieron bomberos ni nada por el estilo.

Cuando nos íbamos descubrimos un sprinkler (rociador) que por suerte no arrancó a funcionar, sino los 500 dólares del depósito de seguridad hubieran sido el pago inicial.

Hoy de mañana hubo un intento de ir a ver gospel, al cual no fui, pero que fue medio infructuoso según un par de las que volvieron con la cola entre las patas. El grupo intentó hacerse pasar por franceses que tenían reserva, pero los demás franceses se dieron cuenta de que no eran cuando les preguntaron algo y les respondieron "omelette du fromage".

Día 13

En el super, descubrí que Agustín es el contrario de Lucía. Ella no habla una palabra en inglés pero le presta atención a todo el que habla poniendo cara de esfuerzo e intenta hablarle a la gente sin el mínimo atisbo de vergüenza, por ejemplo quedó famosa la frase dedicada a una vendedora de helados con la que quiso averiguar el precio del helado y le tiró un "prais chu bolas". El Agu en cambio en el supermercadito al que fuimos a comprar la cena, se cruzó con un acomodador que en perfecto español y con un poco de acento dominicano le dijo que pasara él primero, a lo que le respondió con una mirada y una frase que ya lleva pronunciada varias veces "No te entiendo". Darío atrás de él, se cagó de la risa y le dijo al acomodador que pasara él nomás en español también, a lo que Agu no entendió nada porque Darío le habló en español. Recién horas después en el apartamento cuando contamos el cuento Agustín se enteró y dijo "Me habló en español?".

También el Agu casi nos hace matar. No tiene mucho filtro con la palabra "negro", palabra que acá no se debe usar, ya que resulta muy ofensiva y por más que sea en español, la entienden. El lo dijo muy fuerte en la caja del super en hora pico en un barrio que es 90% afroamericano. A mi y a Darío de golpe nos resultó super interesante el tuboluz del fondo en ese momento.

Día 18

Llegamos a Chicago!! Ya hace un par de días que estamos acá. La salida de Boston empezó con la tarea, que demostró ser imposible de pedir un taxi por teléfono. En un lugar un tipo me trató de retardado o algo así, con lo cual le corté y en otro me pedían que dejara un mensaje, lo cual hice, pero se ve que no funcionaba así, porque el taxi nunca llegó, con lo cual me sentí un poco que le daba la razón al del primer taxi.

La salida tuvo varios incidentes. Nos repartieron en 3 vuelos consecutivos a las 6, 7 y 8 de la mañana. El último vuelo particularmente, terminó siendo retrasado por clima y aparte descubrimos que el look talibán de Darío no es el más popular entre los inspectores de seguridad del aeropuerto.

Llegamos a Chicago y lo primero que pensamos fue "la puta madre que frío de mierda", pensamiento que se repite constantemente. Igualmente entre estos pensamientos es una ciudad muy linda.

Después un capítulo aparte para la comida, como todo el mundo sabe, Chicago y NY tienen una famosa disputa por quién tiene la mejor piza, bueno, ganó Chicago. Buenísima una especie de piza al tacho con el queso por abajo de la salsa y una masa muy crocante y con manteca. Hasta ahora el lugar donde he comido más rico.

Ayer, mientras mis amigos estaban en el partido, yo estaba en la sala común del hostel y se me acerca el finlandés (tuve que fijarme si se decía finlandés o finés, parece que son cosas distintas y este es finlandés) a preguntarme si no tenía ganas de ir a algún partido de algo, a lo que ahora estoy en el hostel mientras mis amigos ya se fueron haciendo tiempo para ir al Wrigley Field a ver a los Chicago Cubs jugar contra los Cincinnati Reds con un desconocido. Voy a ver si me compro un dedo de goma gigante totalmente inútil y que luego tendré que descartar.

Entrevista a Darío

Darío resultó el ganador de la encuesta que se hizo para ver quién era el más popular de los del viaje. Resultó que en realidad él no era tan popular, sino que es una persona sin escrúpulos que adulteró los resultados, pero bueno, por el trabajo que se tomó haciéndolo y porque el segundo puesto también fue gracias a la falta de escrúpulos de Agustín Goday, el novio de Magda, se resolvió en una reunión de directiva del blog darle igual el premio.

No voy a resumir la entrada porque es mucho trabajo, pero está muy recomendable, así que les dejo el link.

http://236diasdeviaje.blogspot.com/2012/04/entrevista-dario-sanroman.html

Día 21

Como los seguidores de esto sabrán, me fui a ver a los Chicago Cubs con Markus, el finlandés.Nos sentamos y empezamos a disfrutar del partido. A los 3 minutos dejamos de disfrutar del partido. Resulta que el beisbol, si bien lo hacen muy interesante en las películas y la idea de pegarle a una pelota con un bate es muy entretenida, ver un partido entero es un embole. Ahí descubrí porque hay tanta comida y bebida, para poder hacer algo y no tener que estar sólo mirando ahí a esos tipos parados. Una jornada histórica por primera vez un finlandés y un uruguayo se juntaron en Chicago para ir a ver un partido de béisbol.

Ahora dejamos la ciudad de los vientos y nos vamos para Phoenix. Mi avión sale a las 11 am. Así que vamos a pasar de una ciudad en la que llegamos a tener temperaturas de 2° a otra en la que mañana la máxima es de 34°. Mi plan es enfermarme lo mejor que pueda.

Día 25

Nos bajamos en Phoenix y nos pegó un calor seco horrible, una primera impresión poco agradable la verdad. Salimos a buscar el hostel, que mirandolo en el mapa no estaba lejos del aeropuerto, pero ahí descubrimos de que Phoenix es la ciudad más fea del mundo. Como está en el desierto el terreno es baratísimo se ve, así que no hay edificios, todo el mundo tiene su propia casa con terrenito y todo, así que nuestro hostel estaba a 25 km del aeropuerto.Llegamos, me bañé en la piscina, las mujeres se volvieron locas, nos encontramos con gente, comimos porquerías, tomé coca, tomaron cerveza, hicimos cuentos y nos acostamos tarde. Pasamos precioso.

El 27, que fue el cumple de mi padre, se salió para el Gran Cañón. Está buenísimo, no quiero exagerar, pero debe ser como el doble de grande que la quebrada de los cuervos. Nos sentamos en el borde, miramos para abajo, Mafe puteaba a Darío cuando saltaba cerca del borde para que le sacaran una foto y escribí feliz cumpleaños papá a centímetros del borde con una piedra en la tierra después de que me diera cuenta que no tenía suficiente orín para mi plan de escritura original.

Llegamos a Las Vegas. En una de las tantas noches en las que las gurisas no quieren cenar porque no entienden que está de más comer, salimos con alguien que por las dudas voy a dejar en el anonimato a buscar comida. Empezamos a caminar con el Las Vegas Boulevard, después de cuadras de no pasar nada, nos damos de golpe con una calle llena de gente, algunos raros, otros borrachos y otros asustados de lo rara y borracha de la gente. Pasamos por un lugar de hamburguesas que se auto promocionaba como el restaurante más insalubre del mundo según el libro guiness, y terminamos comiendo un kebabb de pollo con cuscus en otro lugar.

Vimos un lote de Elvis, a un par de bandas de Kiss, a Spoc, a Rod Stewart, a cupido (que dudo que se parezca a un veterano de 50 años de bigote con un slip), y diversos seres de variados tamaños y colores. Era como en hombres de negro cuando Will Smith se da cuenta que todos los de alrededor son extraterrestres.

Quedamos con esta persona embobados por lo raro de todo lo que había alrededor y pasamos por el frente de un lugar de strip-tease. Un local de mucha categoría, y estando en Las Vegas decidimos que debíamos entrar a ver como era. La verdad que muy interesante, primera vez para los dos en un local del estilo y unos nervios impresionantes. Esta otra persona que me acompañó, por ejemplo, se olvidó de como hablar inglés. Para dos caballeros como nosotros, era difícil decidir que se debía hacer. Mirar quedaba grosero, y no mirar era como de maleducado con la mujer que trataba de llamarnos la atención. Nosotros mirábamos de a ratitos cortitos, también porque si la mirabas mucho, venía y le tenías que dar propina, y nosotros somos muy machetes.

Ahora estamos en el hostel, que queda en frente a una capilla donde vimos hace un ratito a Elvis casar a un par de mochileros.