miércoles, 27 de junio de 2012

Día 83

Como andan? Yo estoy haciendo tiempo nomás. Sigo en las islas griegas y no he salido de acá. Haciendo playa todos los días y muy poca cosa más. Estoy escribiendo porque ya se me acabó mi libro y me miré el último capítulo de Game of thrones y no se me ocurre que más hacer, creo que no tengo mucha cosa para contar, pero ya veré que sale acá adelante.

Habíamos quedado en que habíamos llegado mis padres y yo a las islas y que estában preciosas, bueno, segimos en la misma. Todos los días hemos hecho playa en lugares distintos y todas las playas están divinas, la verdad que no cambia mucho ir a una o a otra en el momento que llegás al agua, pero igual hay que recorrer.

Al principio fuimos a una que queda acá bien cerca del hotel y estaba buenísima. No mucha gente, tranquila, medio encerradita y chiquita, agua impresionante, no muy lejos del puerto y ves a los barcos y ferrys entrar y salir. Lo que me asustó un poco fue el topless, no había mucho, pero lo que había era de sexagenario para arriba, así que dije ta, marchamos, pero bueno, con el agua como estaba se soporta no tener modelos haciendo topless.

Mi papá y yo nos compramos un par de snorkels y capaz que es la mejor inversión que he hecho en mi vida. Vas nadando por ahí con peces que te dan vueltas y mirando caracoles, cangrejos y estrellas de mar que dan vueltas por el piso. Aparte el agua es tan salada que flotás sin hacer ningún esfuerzo. Lo complicado es bajar cuando ves algo que quieras agarrar, te tira para arriba y no es fácil llegar al suelo.

Te vas a lugares con 5 o 6 metros de profundidad y seguís viendo el fondo clarísimo, y flotás tanto que no tenés chance de ahogarte ni queriendo. La cosa es cuando mirás para adelante y te das cuenta de que estás en el medio del mar y empieza en tu cabecita a sonar la música de Tiburón, ahí se te acaba un poco el hambre de explorar y te vas arrimando a la orillita disimuladamente.

Al otro día fuimos a unas playas que quedaban cerquita y te llevaban en un barco, era dando la vuelta a una península nomás. Ahí me di cuenta de que el agua era todavía más clara, se ve que con los barcos cerca y eso, la visibilidad en la otra es de sólo unos 10 metros, una cagada, sólo unas 100 veces más que un día normal en Las Toscas. Acá veías todavía más.

Con nosotros a esa playa venía una pareja sudafricana (rubios sudafricanos) que se bajaron en el mismo lugar que nosotros y después no se quién fue que se sentó al lado de quién, pero nos sentamos unos al lados de los otros. Muy bien, empezamos a hablar de todo, el viaje, que esto, que lo otro, hasta que cometí el error de comentar cuando estaba hablando de la inseguridad en Atenas que un griego me dijo que tenían problemas con los palestinos. Ahí me vi envuelto en una preciosa charla racista de la que no podía salir, y cada comentario que hacía como para tratar de arreglarlo sentía que la empeoraba y ta, en un momento cuando vi que ya se agarraron confianza conmigo lo que hice fue dejar de hablar a ver si se acababa la conversación. Igual cada tanto después venían y tiraban algún comentario complicado. Lograban aparte tomar temas muy inocentes y convertirlos en algo horriblemente espantoso, por ejemplo en un momento consiguieron convertir en una conversación sobre el clima en un comentario racista: "el clima en sudáfrica debe ser bastante parecido al de Uruguay, lo único que ustedes no tienen el problema de los negros", a lo que yo respondía con un "eh, vdfvbiuñ wfvvn dbfgeb". La verdad que hay que reconocer que son bastante abiertos los tipos estos y aparte ingeniosos para sacarte de la galera un comentario de estos.

Igual, sacando a los sudafricanos estos, la playa preciosa. Nos quedamos como desde las 11 a las 18 o una cosa así. A mi me empieza a preocupar que la marca del snorkel se quede permanente.

Hablando del snorkel, es bastante fácil de hacer, al principio como que respiraba un poco raro y a mi padre le pasaba lo mismo, pero después le agarramos la mano y podemos estar todo el tiempo que queramos abajo del agua. Mi madre no es muy fanática parece, sólo la pude convencer de que pruebe una vez, me parece que prefiere no saber que cosas hay en el agua cuando se mete. Cuando logré convencerla de que probara, le gustó pila todo lo que se ve en el agua, el problema fue que me lo quiso comentar con la cara sumergida todavía, lo que no funciona del todo bien, y ahí casi pierdo a mi madre.

Hablando de ella, fue el cumpleaños el 25, le dimos besos, le cantamos, habló con pila de gente de allá y todas las demás cosas. Está un poco mejor cumplir años en una isla griega que en Lompoc.

Continuando en el tema de mi mamá, puedo decir que ahora sí me tocó ser un niño. Desde el momento que llegamos a las islas, ya no hago más cosas de adulto más que traducir un poco de vez en cuando. Me llevan a la playa, me llevan a comer, y lo más glorioso, hasta me lavaron la ropa. No pago ni un tercio de las cosas que hago o uso, cada tanto gasto en alguna cosa cuando me distraigo, pero no me pasa muy seguido.

En la vuelta de la ciudad hay unas callecitas re angostas y todas retorcidas llenas de tienditas que venden porquerías muy lindas y cosas así. Salimos los tres a recorrerla, yo agarré, frené en la primer tienda con mis padres, frené en la segunda a esperarlos y después seguí a mi ritmo. Llegué al final, di la vuelta y ellos habían avanzado 20 metros más nomás, ahí les pedí las llaves, la recorrí otra vez y llegué al hotel como 2 horas antes que ellos. Mis padres recorriendo tienditas son más lentos que Mafe sacando fotos, y lo jodido es que no tengo a Darío ahora para quejarme de lo lentos que son.

Otro de los paseos que hicimos fue ir a Santorini. Dijimos, ta, esto tiene que estar espectacular, metemos playa todo el día allá. Compramos pasajes en un ferry que iba y venía en el día, chochos. Nos fuimos los tres de traje de baño, con los snorkels en las mochilas y todo pronto. Nos bajamos del ferry y nos subieron a un omnibus, bárbaro, porque no vi playa cuando me bajé. Cuando miro alrededor a la gente que se subía, notaba que no estaban muy vestidos de playa, pero ta, pensé que eran medios boludos nomás. De golpe una guía al mejor estilo de los que tuvimos en gran parte de Asia empezó a hablar, primero en inglés, después en italiano y terminaba en francés. Todo bien, estaba interesante lo que nos decía pero nos llamó la atención tener ese plus, buenísimo. Nos llevó de golpe a una parte que está en la punta de Santorini, lleno de casas blancas en la ladera de la boca del volcan (Santorini es la boca de un volcán) re lindas todas, pero a la playa de ahí no se iba ni en pedo. Recorrimos un rato, mirando mucho más la transparencia del agua que nos esperaba que el paisaje de casitas precioso que había. Nos volvimos al omnibus a la hora que dijeron ahora sí más pronts que nunca para la playa cuando de golpe nos llevaron a otro pueblo, preguntamos donde estaba la playa y nos dijeron que nos teníamos que tomar un omnibus de línea si queríamos ir, ahí nos dimos cuenta de que estábamos en uno de esos tours de viejos chotos que van todos siguiendo una banderita re contentos.

Al final no hicimos playa en Santorini, un bajón, ojo, la isla está preciosa, pero ta, si vas mentalizado a hacer playa y terminás recorriendo unos pueblitos, como que no lo disfrutás todo lo que podés. Es como cuando vas a tomar agua y era sprite, es muy rica, pero si sabés que la vas a tomar.

Ahora en un rato me voy a esperar a Darío, Mafe, Magda y Agustín al puerto. Vamos a ver que cuentan y como está Agustín después de estar acosándonos por la web por meses. En realidad si hay alguien al que le tengo que agradecer por el éxito del blog es al Agu Goday Aramburu, en su afán por averiguar todo lo posible sobre su novia, fue el primero en meterse y el que terminó repartiéndolo por todas las familias Abreu y Goday, que son algo muy parecido a la mitad de mis lectores. Vamos a ver que tanto bajan las visitas diarias ahora que Agustín se vino.

Creo que hace un rato ya que no mando saludos al final de la entrada, y va a seguir por lo menos por esta también.

viernes, 22 de junio de 2012

Día 78

Gente, dejen de gilear y vénganse para las islas griegas. No se como es que viven como 2 millones de personas en Phoenix y sólo 15.000 en la isla de Paros.


Vuelvo para atrás y relato los últimos días. Nos quedamos un par de días más en Estambul, la ciudad nos encantó y nos quedamos planeando que es lo que íbamos a hacer y terminando de recorrerla.


Nos fuimos a hacer compras y quedé como un campeón regateando con los turcos. Vengo de casi un mes de entrenamiento en el tema, entonces para mis padres cuando le decía a un turco un tercio del precio que me había dicho él y me iba cuando me lo ofrecía por la mitad no lo podían creer y me decían que era un amarrete, pero dos puestos más adelante lo conseguía a lo mismo por el precio ese que quería y quedaba como un cráck. Lo que era más complicado era lograr bajar el precio lo suficiente antes de que mi padre abriera la boca y le dijera a mi madre que se lo comprara.


Logramos conseguir varias cosas, ya en un momento vi peligrar mi plan de darles a mis padres todo lo que había comprado por ahí y seguir con una valija livianita (mi principal motivo para convencerlos de que se vinieran), pero por suerte ahora se compraron un carry-on así que todo está en orden de vuelta.


La comida turca espectacular, venía con un hambre de carne que no podía más, así que creo que todas las comidas, salvo una piza un día, fueron carnes hechas de distintas formas. Y ya que hablamos de comer, podemos hablar de hacer caca, les puedo decir que estoy en mi ritmo normal de nuevo, para mi novia que es ingeniera le armo una ecuación, caca de Joaquín = x, caca de Magda = y, x = 7y.


Estuvimos muchas horas haciendo planes para el resto del viaje, decidiendo, eligiendo fechas, informándonos y llegamos a un plan buenísimo después de una cantidad de stress significativa para mi, aclaro que ese stress no fue generado por mis padres porque se me ponen a llorar acá, sino que fue una mezcla de hablar con turcos que no sabés si te están cagando o no y como un peso de tratar de que mis viejos la pasen bien en la primera vez que salen del mercosur. La idea era que nos íbamos a Kusadasi, lo más cerca a las islas que se puede estar en Turquía, visitábamos Pamukkale (búsquenlo, no sean cómodos y esperen que les de todo en bandeja), capaz que troya de pasada y de ahí nos tomábamos un ferry para la isla de Paros, ya habíamos reservado el hotel y todo. Un plan precioso.


Ya después de dos días enteros casi de planear dijimos, ta, vamos con una de las agencias de viaje con la que habíamos hablado y arreglamos todo. El turco de la agencia empezó a decirnos lo que conseguía y tuvimos que empezar a hacer ajustes, resulta que no habían más ferrys directos a Paros desde Kusadasi, bueno, ta, no pasa nada, hacemos escala en una isla; después que el ferry ese no salía el día que queríamos, bueno, no pasa nada, sacamos una noche del hotel de Paros; después que no eran 2 ferrys para llegar, eran 3, se hacía escala en 2 islas antes y llegábamos después de 24 horas de viaje a Paros, pa, eso rompe, pero ta, nos manejamos; se puso a sacar cuentas, sale más de mil euros toda esa tranza, ahí dijimos muchas gracias señor, nos vamos.


Ya ahí me cansé y ta, agarramos, nos fuimos al hotel, agarré mi iPod y lo dejé clentito de buscar vuelos, hoteles y endemáses con mis varias aplicaciones, mandamos a cagar toda esa vuelta y nos vinimos derecho para las islas griegas pasando una noche por atenas dejando las valijas en el hotel y ta, a cagar.


La pasada por Atenas, fue intensiva. Llegamos a las 2 de la tarde al hotel después de que un taxista nos cobrara más de lo que nos tenía que cobrar, dejamos todo en el hotel y nos fuimos a la Acrópolis. Hacía pila de calor y mis ancianos (casi abuelos) padres por poco no quedaron en el camino. Yo entrenado después de un par de meses de caminar y ellos en un estado cercano a la decrepitud, hacía que los tuviera que esperar, sentarlos en alguna piedrita y preguntarles a ver si estaban en condiciones de seguir. Lograron llegar hasta arriba y creo que sacaron un montón de fotos para después ver donde estuvieron, porque lo único que veían eran puntitos de colores en frente a sus ojos.


Volviendo descubrí que hay pila de parafernalia relacionada al aceite de oliva, lo que hace que voy a tener que gastarme al menos un día de viático en cosas para mi suegro, y más ahora que estoy escribiendo esto como un salame, podía hacerme el boludo y llevar un jaboncito (como el que ya compré en Turquía) y quedaba como el mejor, pero escribiendo acá pierdo todo criterio y ahora va a saber de la existencia de muchas tiendas con manteles, almohadones, jabones, aceites, y cosas hechas con madera de olivos. Hoy por ejemplo mi madre estuvo lavando ropa con un jabón de oliva. Cheta.


Hoy de mañana nos fuimos al aeropuerto, llevados por otro taxista que nos cobró más de lo que nos tenía que cobrar y nos subimos a un avión chiquito que nos trajo a las islas. Mi padre estuvo todo el tiempo que duró el vuelo haciendo pavadas mirando para donde estábamos mamá y yo para no mirar para afuera. Estuvo todo el vuelo bien agarradito del apoyabrazo del asiento.


Llegamos y ahí se me acabó el stress. La isla está preciosa, la gente simpática, el hotel re cómodo, la playa con unas aguas que hacen parecer a las de Tailandia como las de la Ramirez. Hasta el taxista que nos trajo nos cobró bien. Nos fuimos a la playa, comimos, dormimos, nos compramos un par de snorkels, volvimos a la playa, nos bañamos, hice caca, comimos una picadita, de todo.


Ahora nos vamos a cenar a algún restaurancito a la orilla de la playa, así que los voy dejando por acá. Saludos para todos.

martes, 19 de junio de 2012

Día 75

Como andan? Desde donde me leen? Yo escribo desde Estambul.


Llegamos el otro día y quedé muy gratamente sorprendido por la ciudad. Siempre me la imaginé capaz que más parecida a alguna de las ciudades de Asia que cruzamos, obviamente mucho más avanzada, pero del estilo igual. Lo que encontré fue una ciudad recontra cuidada, muy prolija, muy linda y estoy encantado de estar acá.


Vamos a empezar por el principio, una de las secciones a las que le he sacado más jugo, el vuelo. Fue un vuelo más o menos tranquilo, 6 horas, un avión lindo, películas para elegir, un poco apretado pero normal. El gran problema fue el ejército de bebés llorantes que tenían. Yo tenía uno adelante y había otro en el fondo que en el momento te hacen considerar seriamente una vasectomía.


A Mercedes la pusieron contra la ventana rodeada de desconocidos y la azafata según ella la miraba con cara fea. De ser cierto esto es seguramente porque el pasaporte de Mer lo marcó otra de las azafatas para avisarse de que la mina esa se empeda y se pone pesada.


Aterrizamos y casi el grupo entero tuvo un orgasmo colectivo (en una bien, no lo lean con asco) al sentir los 27 grados de temperatura con un vientito fresco que hay acá.


Ahora sí puedo decir que la diarrea me alcanzó. Ya estoy bien, pero estuve todo el vuelo con una complicación estomacal que no estoy del todo seguro que era pero por las dudas no lo dejé fluir porque no daba para que tuvieran que abrir la puerta de emergencia en pleno vuelo.


La cuestión es que llegué al hostel después de horas de aguantar ese tema y después de hacer el depósito resulta que no había agua, y me acordé que el tipo había dicho que no iba a haber agua por un tiempo. Yo ni de pedo iba a salir del baño dejándolo en ese estado, me echaban de Turquía, así que me quedé encerradito como media hora hasta que sentí como se llenaba el tanque y ahí aliviado pude marcharme después de haber borrado la evidencia física. Igual, cualquiera que entrara a ese baño en la siguiente media hora iba a darse cuenta que ahí pasó algo horrible.


El hostel mío es lo más barato que existe por ahí, nos sale menos de 10 dólares la noche, y es lo que podés esperar de un lugar que sale ese precio. Llegamos y habían menos camas de las que reservamos, un tercer piso por escalera, dos baños chiquitos para 30 personas, discusiones zarpadas con el dueño y mil cosas más.


Lo bueno es que está bastante cerca del centro histórico y a 10 o 15 minutos caminando de los demás hosteles, así que puedo huir y no bancarme al dueño de acá que nos odia con toda su alma. Incluso la segunda noche, me agarré algunas cosas y me fui a dormir al hostel de unos amigos que tenían pila de camas vacías en su habitación y nadie sabía bien quién entraba y salía.


El primer par de días salí con las patos, Iván (una nueva adquisición) y Paula, una vieja conocida Perdomense. Rosés sigue con su política de enriquecer al artesano, o más bien a la fábrica que hace miles y miles de porquerías símil artesanías.


Una de las situaciones más feas del viaje se dio con ese grupo justamente, estábamos yendo sin molestar a nadie a dar unas vueltas y de repente sentimos el grito de "uruguayos!!". Nos dimos vuelta y conocimos a una argentina que nos hizo sentarnos con ella en una especie de restaurancito y nos habló y nos habló hasta que nos hubieran considerados hermosos en la aldea africana de Yoghurtu Ngé (sólo para entendidos de Les Luthiers).


La cuestión es que la mina nos preguntaba cosas pero no nos dejaba responderlas, y no nos daba oportunidad de largar una excusa para abandonarla. En cuestión de un rato dio su opinión, bueno, lo estoy diciendo muy amablemente, en realidad insultó de forma extremadamente violenta a todos los grupos posibles. Insultó a negros, a musulmanes, a los racistas, a los de izquierda, a los de derecha, a los cristianos, a los argentinos, a los españoles, a los turcos, a los de clase alta, a los de clase baja, a Jesús y a Obama por nombrar a los que me acuerdo ahora. Todos los temas que vos no hablás con nadie para no herir sentimientos, ella los habló, dio su opinión y la exageró. Decí que se encontró a un grupo de gente muy poco violenta, amable, educada, centrada y en mi caso bonita, sino terminaba mal la cosa.


Al final nos arrastró a la fuerza a nosotros y a una turca/inglesa que reclutó en el camino a ver una cisterna. Para ser justos, el lugar estaba bueno,pero lo voy a odiar toda mi vida.


hoy me crucé con la mina esta de vuelta, podrían dictar semestres enteros en la universidad de hacerse el boludo sólo estudiando los 5 segundos que duró la cruzada.


Ahora viene la parte que les cuento que llegaron mis papás. Los fui a buscar al aeropuerto, el problema es que no tenía ni idea de en que vuelo venían, podría decir que tengo la culpa por no preguntar, pero les voy a hechar la culpa a ellos por no decirme. Llegué temprano al aeropuerto y elegí el vuelo que era más probable que fuera y ta, por suerte le emboqué.


Pensé en hacerme un cartel para esperarlos ahí donde sale la gente, pero no encontré materiales. Hubiera dicho Sr. Papá y Sra. Mamá, pero tengo que conformarme con contar la idea acá nomás.


No me pude decidir bien que versión contarles del encuentro, si contar la de la corrida en cámara lenta hasta fundirse en un abrazo y girar también en cámara lenta o si un reencuentro formal dado por un sacudón de manos y un "Sr. Cámpora, Sra. Rega" (no le digan señora Cámpora ni menos de Cámpora a mi madre, aviso). Los dos me parecieron entretenidos, la realidad fue un punto medio entre los dos.


Se acuerdan que les dije que iba a tener una regresión en edad? Bueno, los soretes me están re cagando y no me dejan. Los estoy llevando, trayendo, traduciendo, armando el viaje, están de vivos. Creo que la cagada es que me ganaron en la competencia de a ver quién está más de vacaciones.


Mi padre todavía no tiene idea de para que lado está el agua y de que lado la tierra, no le ha embocado ni una vez a la dirección general en la que hay que ir. Mi madre no ha hablado ni una palabra de nada con nadie. Se puso el cartel de "no hablo inglés" y ya está.


A la hora de hablar con gente, papá les habla en español, aparte ni siquiera hace señas ni usa palabras conocidas o lento, habla como le hablaría a cualquier uruguayo, la cagada es que no funciona acá. Cada tanto desempolva su inglés y saca un par de palabras, desgraciadamente, lo que más se nota de que mi padre fue al Crandon en su momento, es que eso fue hace casi 40 años.


Ya recorrimos bastante de Estambul, tomamos un barco por el Bósforo, fuimos a los mercados, donde aparentemente a mi madre le ven cara de boluda, porque le dicen precios que no había escuchado nunca en mi vida y ya tenemos solucionado bastante más de la mitad del viaje.


Para ser justo con mis padres, en el momento que viene la cuenta ahí sí pierdo diez años, aunque los invité con una botella de vino en una.


En unos días nos vamos para las islas griegas donde me voy a reencontrar con parte del grupo de USA y vamos a tener al recién arribado Agustín Goday Aramburu, el novio de Magda. Es buen tipo, pero nos tiene un poco asustados la forma en que nos acosa. Darío ya está bastante preocupado porque va en su camioneta.


Para cerrar quiero arreglar una cosa. Hace unos días hice un chiste de que los jugadores de fútbol hablaban peor español que los vendedores chinos, lo que no me di cuenta de que una lectora es madre de uno (jugador de fútbol, no vendedor chino), así que Judith, el chiste excluye a Emiliano que habla mejor que cualquier vendedor chino seguro, de paso comentale que yo cocino bárbaro.

viernes, 15 de junio de 2012

Día 71, esta vez los conté

Hoy es el último día de Asia. Usualmente hablo de las cosas que nos pasaron en los días entre entrada y entrada, pero hoy voy a hacer más un sumario de lo que ha sido este tiempo por acá, las cosas que me pasaron y la gente que conocí. 

Empezamos por Japón, ahí cambiamos el formato de viaje y empezamos a movernos en bloque. Realmente puedo decir que disfruté más el viaje haciéndolo así. Estuvimos todo el tiempo moviéndonos de arriba a abajo, tomando trenes bala todos los días casi y llegando todos las noches molidos al hotel, pero valía la pena. Fue unos de los puntos mas altos del viaje.

De ahí pasamos a China, y fue un choque fuerte. Mucho calor, mucha basura, bastantes olores, mucho escupitajo y  vendedores pesados. Beijing estuvo dura, ojo, igual muy disfrutable, y Shanghai un poco más fácil de llevar. Hong Kong estuvo precioso, peo no se todavía si considerarlo parte de China o no. 

A la salida de Hong Kong nos separamos en varios grupos, unos íbamos para Tailandia con el grupo, otros en la suya y otros se iban al interior de China. Yo y todos los demás cracks de la vuelta nos fuimos a Tailandia con el grupo. 

Tailandia muy interesante, unos guías pintorescos por usar una palabra que no resulte violenta, una playa con un agua impresionante y alguna cosa más, aunque me hubiera gustado hacer más playa y menos templos.  

Ahora le toca a Nepal, que sin lugar a dudas se lleva el premio revelación del viaje. Unos paisajes espectaculares, una cultura muy interesante, muy buena gente y aparte me llevo un cuchillo y unos bowls que están muy buenos. 

Terminamos con India. Capaz que lo que menos disfruté de esta etapa. Vale la pena venir, pero hicimos todo muy apurado y aparte el calor realmente no te deja pasarla muy bien. 

En resumen, lo disfruté un montón. Por única vez en el viaje experimentamos lo que es ser parte de la burguesía. La plata (salvo en Japón claro) nos daba para darnos gustos que no se van a repetir, comprar regalos para todo el mundo y que la gente nos trate bien porque tenemos plata para gastar.  Otra cosa que impresiona es que los únicos vendedores que no hablan 5 idiomas son los uruguayos. Acá, cualquier vendedor habla español mejor que el futbolista promedio. 

De estos últimos días puedo contar que fuimos al Taj Mahal, que está precioso, pero realmente sería más lindo si estuviera algunos paralelos más alejado del Ecuador. 

También les puedo hablar del malestar estomacal generalizado que genera la combinación de comida asiática con las pastillitas de la malaria que me tienen medio podrido ya. Muchos soldados cayeron, mucha caca por todos lados. Yo no puedo decir que tengo diarrea porque mi frecuencia actual no dista mucho de la normal, pero me duele un poco la panza igual. 

Ahora voy a hablar un poco de algunas de las personas que conocí en esta parte del viaje. Se que esto es lo que les interesa, a ver si nombro al hijo/a, novio/a o lo que sea que están siguiendo. 

Si voy a empezar por alguien tiene que ser por la persona más popular del viaje. Sin duda si se hiciera una votación onda graduación americana, el premio se lo lleva Fredy. Se gana a la gente ya desde el momento que cuenta en una votación o a ver si estamos todos. Se mueve para arriba para abajo y si sigue trabajando seriamente en eso, su panza cervecera alcanza el estado de esfera perfecta en un par de meses. Verlo hablar con los de los hoteles es un espectáculo que paga el viaje por si sólo, y verlo bailar borracho es como alcanzar el nirvana.

Después hay que hablar de las patos, que son personas muy peculiares y que todavía no agarré del todo como es su funcionamiento. Ya saben que le dan al destornillador, Rosés (pato 1) tiene un serio problema con las compras, ella sola ha ayudado a que familias de Nepal y la India puedan subsistir un año entero con lo que les compró y Pereira (pato 2 o pato Imperial) se agarró diarrea de tragar agua en la piscina de Agra. 

De los viejos conocidos, Darío sigue sin abandonarme en ninguna comida, Magda por hacerse la sexy en Tailandia se incineró, Mafe está extremadamente celosa de mi, por mi relación con Darío y con su madre. Los demás de mi camioneta estuvieron poco conmigo porque hicieron otras cosas en Asia. Igual de toda esta gente voy a seguir hablando todo el tiempo, así que los dejo por acá. 

Se merecen menciones Magda Sprechman (puede ser que le esté errando alguna letra del apellido, pero que se joda por complicársela) que es una veterana pero que igual la lleva bien. Elisa, que ahora en unos días le llega el novio y a ver si le afloja al pucho un poco que estoy empezando a asumir que es un remplazo de alguna otra cosa. El vari, o el locutor como lo conocen algunos, que ta, si lo conocen les causa gracia sólo el hecho de que lo nombre. Santiago  Risso, que es un tipazo, pero que viene con su alter-ego DJ Santi Risso que es menos querible. Tengo que hablar de Marce Aroztegui porque capaz que la madre lee esto y se pone contenta, mi compañera en el equipo psoriasis. Mercedes, que es la persona con más energía que he visto en mi vida, y eso que tengo muchos primos chicos, la combinás con un par de cervezas y una pizzería en India o una piscina y tenés algo poco creíble. Vito, que a esta altura me tiene que querer un montón y muchos mas que no voy a nombrar porque me embolé de escribir y aparte no van a leer esto. 

Capítulo aparte para mi roommate en todo Asia, el hijo de José Gervasio, el heredero de don Alfredo, la personificación de Obdulio, el campeón de la vida, Rodrigo Ignacio Broquetas Rizzi.

Combinando a uno de los solteros más codiciados del viaje con el popular palillo, logramos formar lo que sin duda fue el cuarto más popular, querido, envidiado y simplemente fantástico de toda la generación, sin agrandarnos. 

Uno se tiraba un cuete y el otro se lo festejaba, uno se dormía y el otro lo despertaba, uno hacía caca y el otro le sostenía la mano. Nos llevamos tan bien que empezamos a tener peleas ficticias para ver cual era la gracia que tenían.

Una de las mejores cosas de estar con el Ro es que cuando subís fotos de él, te sentís muy popular con todas las notificaciones que te llegan de Alcira (la mamá) que podés poner al hijo recién salido del Ganges que a ella igual le va a gustar. No digo una cantidad de notificaciones del nivel de Adriana, pero igual se revuelve. 

Lo que vamos a ver si después de volver la madre lo sigue queriendo tanto, porque Rodrigo no ha comprado ni un regalo. Tiene una política medio extraña en contra de ellos. Lo que si ha logrado gracias a esto es que es casi que el único que no ha mandado encomienda e igual cumple el peso de la valija sin cargar su mochila. 

Pasando de página, lo que se viene ahora es Turquía donde me voy a encontrar con mis padres. Mi intención es en el momento que me los encuentre tener una regresión de unos 12 años aproximadamente. Les voy a pedir que me lleven a lugares, que me compren cosas, helados, cocas y voy a dejar de pensar por mi mismo por un par de semanas. Aparte, se van a volver con unos 12 kilos de cosas que compré y me van a dejar dulce de leche y cosas. 

Yo llego el 16 y ellos el 18 a Estambul, y nos quedamos en lugares diferentes. Yo paso 3 noches con Mercedes, Cuca y Nico en un hotel que nos sale 10 dólares la noche, así que debe estar buenísimo. No se si no le habré pifiado un poco, porque 3 días de la electricidad de Mercedes no se si es algo lograble para mi, pero no lo puedo dejar sólo al ing. Damboriarena con ese clavo, así que ta, voy a tener que sacar fuerzas y tratar de lograrlo. 

Una de las cosas jodidas de Asia fue la conección a internet, así que mi familia y mi novia sufrieron de varios días sin saber de mi. Les aviso igual que no me olvidé de ellos, que los sigo queriendo a todos, que miré el video de Ramiro y que tengo muchas ganas de llegar a Estonia para encontrarme con Alejandra. 

En este momento estoy sufriendo en un viaje de 6 horas a Delhi con autos a contramano y bicicletas que se cruzan. Con un poco de suerte logramos terminar este viaje y hoy mismo cuelgo esto así no tengo que editarlo para que quede bien. 

Bueno, llegue al hotel y ahora tengo que hacer tiempo hasta irnos al aeropuerto dentro de una hora y pico, así que estoy pagando el internet mas caro de la historia en este momento para liquidar las pocas rupias Indues que me quedan. Estoy desde mi iPod y creo que no queda muy bien el formato, pero lo subo así igual y después con una compu lo edito. Tengo una mala noticia para mi primo Ernesto, no conseguí el póster de bollywood que me pediste, te juro que busqué y averigüé, pero nada, así que salvo que encuentre en el aeropuerto, no te lo voy a poder llevar. Igual te mando un saludo por acá, no se si te sirve.

lunes, 11 de junio de 2012

Día 67

Buenas buenas, los dejé diciéndoles que al otro día me iba a hacer rafting, vuelvo a contarles que he sobrevivido y que voy a continuar haciendo el viaje y subiendo cosas acá.

También tengo que hablar de que el blog pasó las 7000 visitas en los dos meses y poquito que tiene. Unas 6700 visitas más de las que esperaba.

Vamos a empezar por lo que importa ahora. Arranco por lo del rafting. Por las dudas voy a decir de que se trata, la mayoría seguramente ya sabe, pero así ya me aseguro de que todos sepamos de que estamos hablando. Esto eran unos gomones para unas 8 a 10 personas que lo largaban por un río y salíamos todos a remar por rápidos y eso y la idea es tratar de no ahogarse nunca.

Bueno, nos largamos hasta el río que quedaba a unos 100 kilómetros. Demoramos como 2 horas en llegar porque la carretera era chiquita e iba todo por las montañas y aparte hay que ir lento porque lo de los carriles mas que una regla de tránsito es una sugerencia, así que tenés que ir preparado para frenar de golpe.

Cuando llegamos al río, nos pusimos casco y chaleco, nos enseñaron un par de cosas y nos largamos. Para armar la disposición de la gente en el bote, pidieron que los dos mas fuertes se pusieran adelante, y ahí la gente se volvió loca coreando mi nombre y bueno, tuve que asumir mi rol de hombretón y liderar a mi grupo. Igual si hay que ser honesto, no era gran mérito lograr un lugar en el top 2 siendo solo 3 hombres y uno era Rodrigo con sus 65 kilos.

Practicamos un poquito y nos largamos, parecía mentira estar ahí remando en un río en Nepal rodeado de montañas. Sin dudas uno de las cosas mas lindas que he visto. El río era bastante grande y cada tanto aparecían unos rápidos más o menos fuertes, que deben ser una pavada para los que practican el deporte, pero para nosotros eran impresionantes. Nosotros la llevamos muy bien, pero un par de barcos llegaron a darse vuelta y todo.

Cada tanto los guías nos decían que nos podíamos tirar al agua y nadar y ahí nos quedábamos nadando con los de los demás botes o solo flotando mirando alrededor no pudiendo creer el lugar donde estábamos. El tema es que aveces te alejabas del bote mas de lo debido y cuando querías acordar estabas nadando como tarado tratando de llegar a subirte antes de llegar a los rápidos.

Los guías re bien, nos decían cuando y para donde remar, cuando tirarnos al agua y pila de cosas, el nuestro nos hizo cantar we will rock you y todo. Como el nuestro cada vez que pasaba algo, se ponía a esperar y pegaba unos gritos cada tanto, estábamos seguro de que era el capo, pero después escuché a otros 3 botes decir exactamente lo mismo, así que ta, capaz que no era.

En resumen, creo que eso fue el punto alto del viaje hasta ahora, pero no le cuenten a Darío que el muy boludo no fue. Así que ya saben, si están en Nepal con un poco de tiempo libre, tírense hasta el río que está buenísimo.

Lo que voy a decir a continuación capaz que causa que un par de personas salgan a tramitar su pasaporte en forma urgente. En Nepal la marihuana crece salvaje y aparte en grandes cantidades. En el viaje al río me puse a mirar a ver si era cierto eso y a cada rato pasábamos una planta gigante en los costados de la carretera. Aparte hay tanta que nadie le da bola. Ahora vamos a ver cuanto demora en caer el primer tarado con una hojita que se llevaron de ahí.

Volviendo mirando por la ventana y yendo por la carretera te ponés a pensar en varias cosas de los nepalíes. Para empezar, la forma de manejar es muy distinta, cuando aprenden se ve que les dicen "bueno, con este pedal acelerás, con este frenás y esto es la bocina, que la tenés que tocar todo el tiempo. Ah, cierto, y la cosa redonda es el volante y sirve para doblar, pero no importa tanto eso".

Otra cosa es que confirmás que el viaje no pasa por Nepal por su arquitectura. Los pocos edificios nuevos son las cosas más espantosas que he visto en mi vida, y la gran mayoría son casas a medio terminar y que siguen la filosofía que revocar es para chetos.

Una de las pocas cosas que tengo para quejarme de Nepal es la diferencia horaria. Se ve que se quisieron hacer los especiales porque en vez de estar desguazados por una hora redonda como todo el mundo, estaba a 8:45 de Uruguay. Unos rompe huevos.

Al otro día dejamos Nepal para ir a la India. Volvimos a la casita que sirve de aeropuerto ya con el dato de que la seguridad era un poco densa. Para entrar nomas nos pasaron todas las valijas por unos rayos x y nos cachearon un poco, pero nada jodido y dijimos, ta, no era para tanto. Después del check in fuimos a esperar que sea hora de abordar y ahí nos revisaron las mochilas y nos toquetearon un poco más, ahí ya fueron mas cuidadosos y lograron poner incomodos a varios porque mientras te toqueteaban en lugares sensibles, te miraban fijo a los ojos y te susurraban cosas que no entendías. Después de terminado eso nos fuimos a esperar tranquilos. Cuando llaman a nuestro vuelo salimos por un pasillo donde llegabas a la pista y te pasaba a buscar un ómnibus. Ahí fuimos sometido a muestra tercer inspección, ya entregados y con varios empezando a disfrutarlo llegamos al ómnibus que nos llevó al avión, donde unos nepalíes nos esperaban para cachearnos por cuarta vez. De última, después de 2 meses sin mi novia, un poco de contacto humano no estuvo tan mal.

Llegamos al avión y salimos para India. El vuelo era de poco más de media hora, pero logró sacudirse más que todos los demás vuelos combinados. En el aterrizaje aparte me pegué un precioso susto. Venía muy en otra y no me di cuenta de que estábamos cerquita del suelo y cuando tocamos la pista sentí el sacudón y casi arruino el tapizado de mi asiento.

Llegamos a Varanasi, en Nepal se había corrido el rumor de que la máxima era de 46 grados, rumor que pude confirmar. Les describo como se siente que hayan 46 grados: es una reverenda porquería. Respirás y se te calienta todo, el efecto del viento cambia completamente, en vez de refrescarte te tira aire que está muy por encima de tu temperatura corporal a la cara y te quema todo, así que empeora las cosas. La verdad que se sufre.

La India tiene una cultura bastante similar a Nepal, pero a pesar de que es mucho mas poderoso, la pobreza es mucho más dura. Hay mucha más mugre, más gente en la calle, y muchísima más tristeza. Llegamos y la gente salió a ver una ceremonia de algo, yo ponele que con el calor no tenía ni un poquito de ganas de alejarme del aire acondicionado.

De noche fue el partido de Uruguay, que fue una lucha para verlo. Nos dijeron que se veía en el cable y estuvimos horas haciendo zapping, pero se ve que piensan que Uruguay está jugando la Eurocopa. Al final conseguimos una computadora en la que mas o menos le andaba el internet y nos instalamos a ver pixeles celestes contra pixeles rojos persiguiendo una pelota que no se veía. Para peor tuvimos un apagón segundos antes del penal y el tercer gol fue tapado totalmente por un anuncio que salto y lo gritamos porque unos pixeles celestes que era lo unico que se veía levantaron lo que parecían brazos y salieron corriendo como locos.

A las 4:30 AM del otro día salimos para el ganges. Yo había dormido menos de dos horas y para cuando me desperté ya estábamos en la mitad del paseo. Estuvo muy interesante, pero a la vez muy duro, te hace pensar que nos quejamos por pavadas nosotros.

También aprovecho para avisar que los indues fueron a la misma academia de manejo que los de Nepal.

Hoy voy a romper una cosa que estaba tratando de mantener, voy a hablar mal de alguien. Hasta ahora el grupo bien, algunos que me caen un poco mal, pero nada grave, hasta los que me caen peor han tenido sus buenos momentos, pero a partir de ayer tengo una persona que odio oficialmente en el viaje. Rubia de las orejas raras que no se como se llama, te odio. Llevaba 25 minutos esperando ese ascensor y había lugar si te corrías un poco. Igual aviso que entré yo con mi valija y la de otro, pero la tuve que pechar.

Ahora llegamos a Delhi después de otro vuelo interno que también fue una cagada, pero al menos fue corto. Daban ganas de hacer la gran Mercedes y bajarse una botella de tinto, pero te las cobraban, así que la pobre Mer tuvo que volar sobria.

El hotel este es un despelote, la verdad que estamos muy bien acá y la ciudad tiene bastante buena pinta. Bueno, me voy despidiendo que son las 2:45 y mañana madrugo. Me quedé hasta tarde porque acabamos de pagar mucha plata con Rodrigo por el internet y ahora hay que usarlo.

Si hay faltas o cosas es que como un boludo me conecté de mi iPod y como solo puedo conectarme con una máquina ahora no se como hacer para cambiar de lugar la conección y escribí todo esto con el iPod. Un embole.

Les aviso también que Rodrigo tiró la idea de escribir una columna sobre un tema muy recurrente acá, los padres y el facebook, y estoy muy cerca de lograr que la haga, así que capaz tenemos un especial. También tuve hoy un pedido por parte de un par de chiquilinas para escribir una página de cimentos o algo así, no estoy seguro bien de que, y como cualquier cosa sirve para abultar, les dije que sí, aunque para mi no se animan ni ahí.

También estoy esperando las entradas de Alejandro y de Gastón que no están cumpliendo todavía.

viernes, 8 de junio de 2012

Día 64... creo



Dejamos Tailandia. No logramos hacer muchos dias de playa, pero después de todo lo que me queme el primer día, aunque hubiéramos ido, no lo hubiera disfrutado. 


Los guías tailandeses de a poco fueron perdiendo todo el cariño y la simpatía que habían juntado el primer día o dos. Ponele que a un grupo con mucho calor y ya con varios un poco histéricos después de un par de meses de viaje si los despertás a las 5 para salir a las 8, te van a odiar y no te van a tratar bien.


En defensa de los guías, ellos veían que si nos llamaban 1 hora antes llegábamos media hora tarde, así que fueron paulatinamente adelantando la llamada despertador pero los resultados siempre fueron los mismos. La impuntualidad del estudiante de arquitectura es imposible de vencer.  


Salimos de pataya a Bangkok y lo mejor de la ciudad era el internet del hotel. Todos teníamos wifi que andaba muy bien en todas las habitaciones.  


Un poco desilusionado con la tipiquez tailandesa, vi muy pocos travestis y todavía no se de nadie que se haya confundido uno. Igual los pocos que si vi, la verdad que entiendes como alguien puede llegar a errarle.  


Lo que mas vimos en Bangkok fueron templos, que ojo, eran muy lindos, pero con los 37 grados que hacia y la humedad que no te dejaba respirar, ayudaba al odio creciente hacia los Paco y Darío (los guías).  


Una cosa muy interesante que visitamos fue el mercado flotante. Nos llevaron hasta un lugar donde había un canal y nos levantaban unas lanchas/canoas que nos llevaban hasta ahí. En teoría había que pagar una plata para subir a la canoa, pero con Rodrigo, Darío, y Mafe en un momento nos subimos a una sin saber si era esa la que había que pagar o si estaba incluida. Al final resulto que nos ahorramos la plata del viaje ese.  


Los canales tenían mucha gente viviendo en la orilla lo que resultaba muy pintoresco, pero a la vez la gente lo usaba de basurero, lo que hacia que el agua fuera muy poco agradable y me hizo gastar medio frasco de alcohol en gel pasándome por donde me había salpicado.  


Llegamos al mercado y estaba lindo, aproveche y compre un par de regalos, cuando me estaba yendo decidí que quería unos palitos tipo para el pelo para las mujeres, pregunte cuanto salían y me pedían como dos o tres dólares por cada uno, tenía 7 dólares y quería 10, así que después de un rato los conseguí a ese precio. Dije ta, 7 dólares y conseguí 10 regalitos medios pavos, la rompí. Cuando me van a dar los palitos, veo que empiezan a agarrar de a dos y en un momento ya era claro que eran mas de 10 palitos, resulta que eran de a pares, así que ahora tengo 20 palitos ahí guardados, 20 palitos son muchos palitos.  


Otra cosa pintoresca que hicimos fue una cena buffet en un barco por un río ahí de Bangkok. Estábamos todos los uruguayos, unos koreanos, malayos y unos iraníes que le metían una onda bárbara y que debido a la falta de mujeres en su grupo, la ropa que usaban, como bailaban y unas cosas que describo más adelante, decidimos pensar que eran parte de un crucero gay. 

La comida estaba bien y había una mina que canto como en 7 idiomas. Lo entretenido fue cuando empezó el baile, ahí los iraníes que ya estaban muy entretenidos, saltaron a la pista liderados por un ser que fue conocido como Versace debido a su camiseta muy pero muy ajustada que dejaba bastante en claro que era de esa marca.  


Versace realmente bailaba muy bien, y empezó el solo con la cantante y era bastante entretenido, lo peligroso fue cuando empezó a atacar a uruguayos y a cualquier otro hombre de por la vuelta y los sacaba a bailar. Santiago Risso se va a acordar de el por bastante tiempo cuando se mire la mano y vea el arañazo de 5 cm de largo que le dejo cuando no quiso bailar con el, y Darío estoy seguro de que cada vez que cierra los ojos lo escucha preguntándole por que no quería bailar. En defensa propia en un momento tuve que abrazarme de Magda, perdón Agustín, pero fue una cuestión de supervivencia.  


Desde ahí salimos para Nepal. El vuelo bien de bien, todo normal, un despegue y un aterrizaje tranqui, no se retraso, Mercedes logro vaciarse una botella de vino, lo normal.  


Ya cuando llegamos el aeropuerto era mas bien una casa de ladrillo, eso nos fue haciendo una idea de como iba a ser la cosa. Nos subimos a unos ómnibus, nuestras valijas se subieron a unos camiones y salimos para el hotel. Al principio en el viaje al hotel, pensabas que todo estaba tan hecho pelota porque era la periferia, pero después te dabas cuenta de que no, que todo es así. 


La pobreza es realmente impresionante, ahí te das cuenta de que Uruguay no es tercer mundo ni ahí. Por primera vez en mi vida me siento tremendo burgués. 

Llegamos al hotel y en el momento que pasas la reja para entrar estas en otro mundo. Un hotel precioso, muy cómodo, con piscina, habitaciones lindas. La diferencia es increíble.  


Con Rodrigo así como entramos lo primero que hicimos fue llenar la bañera con agua y lavar toda nuestra ropa sucia que a esa altura ocupaba el 75% del espacio de nuestras valijas. 

Tuvimos un pequeño incidente con una camiseta roja que compre en China que así como la echamos al agua empezó a parecer como si hubiera habido un ataque de tiburón en la bañera. Encontramos la fuente del sangrado, la sacamos como pedo, sacamos el resto de la ropa y vaciamos la bañera. Igualmente un par de prendas sufrieron alguna marchita, pero nada de consideración.  


El paso siguiente al lavado no estuvo tan entretenido, escurrir cada una de las 14 remeras que lavamos mas buzo, vaquero, medias y calzoncillos nos llevo un buen rato. Aparte no somos muy hábiles en el arte de escurrir, así que la ropa quedo mucho mas mojada de lo ideal. Colgamos cosas en todo el cuarto, abrimos puertas de muebles para aumentar el área posible de colgado y descubrimos mediante la experimentación cuales eran los mejores lugares para colgar ropa. La preciosa habitación que teníamos termino completamente tapizada.  


Al otro día nos levantamos y tuvimos el mejor desayuno por lejos desde que estamos en el viaje. Para que se hagan una idea, había una bandeja que debía tener 3 o 4 kilos de panceta que iban reponiendo. Yo me comí de todo para así tapar un poco las arterias y que el corazón tenga que trabajar un poco mas así se hace mas fuerte.  


Después de comer salimos a unos templos que hay por acá no muy lejos. Lo primero que te impresiona es el olor, huele a todo lo que te puedas imaginar. En realidad una descripción mas acertada capaz que es que agarres todo lo que te puedas imaginar, lo saques de la heladera y lo pongas al sol a 35 grados y lo dejes ahí un par de semanas.  


Las calles están llenas de motos y autos que van sin respetar mucha cosa y que tocan bocina en forma constante. La bocina acá no es para putear, es mas bien para avisar que estas ahí, pero a todos nosotros nos saca de quicio que estén todo el tiempo dale que dale con la bocinita. En cualquier momento un uruguayo baja a un nepalí de la moto de una piña. 


Los templos están buenísimos, la diferencia cultural es abismal y esto es por lejos lo mas extraño que hemos vivido hasta ahora, pero también de lo mejorcito, al menos para mi.  


Alrededor de los templos está lleno de gente vendiendo artesanías y cosas. Las estrellas son los singing bowls, que son exactamente lo que dice el nombre, unos bowls que vos los empezas a frotar con una maderita y empiezan a vibrar y a hacer un ruido muy divertido, y unos cuchillos que están muy buenos.  


Con Darío venimos generando una competencia muy entretenida de regateo. Vino Mafe y se compro un cuchillo a 1200 rupias, unos 300 pesos, entonces fue Darío y consiguió uno a 500 y la empezó a gastar, unos minutos después yo conseguí uno a 250 pasando al frente y ya haciendo que Mafe se quisiera matar, y sobre la hora, ya subiéndose al ómnibus para la vuelta, Darío consiguió uno a 200 que ni siquiera quería, pero que le sirvió para ganar el duelo.  


Ya les digo que el regateo es algo que me esta divirtiendo mucho, lo que no esta bueno, porque termino comprando cosas solo para poder regatear casi y así me voy a llenar de porquerías.  


El tema de la comida mas o menos lo venimos manejando. El desayuno como ya dije es espectacular y tuvimos una cena de bienvenida también tipo espeto corrido que estuvo muy buena, pero que causo que para hoy perdiéramos a un par de soldados que no tuvieron que mantenerse dentro de un radio de 10 metros del water en todo el día. También las veces que comimos afuera la comida ha estado bien y en buen precio, pero aveces un poco desmorona, lo que hace que de repente Fredy, uno de los personajes mas emblemáticos del viaje, se empiece a transformar lentamente en Mr. Hyde, no se juega con Fredy cuando tiene hambre.  


En otro orden de cosas, muchos de ustedes no saben que yo voy a ser tío dentro de unos meses, bueno, ayer me enteré de que va a ser varón y en seguida dije, ta, aprovecho y le compro cosas acá ahora que se el sexo, pero me parece que cualquier cosa que le compre acá va a tener que ser sumergida por una semana en agua jane si quiero que mi sobrino la tenga y capaz que para cuando esté estéril ya no es mas lo que supo ser cuando lo compré. Así que desde acá lo único que le voy a mandar a Ramiro es un beso a la distancia y mis felicitaciones y saludos a Nati y a Martín. En India capaz que tiene mas suerte. 


Bueno, me voy a ir, mañana me voy a hacer rafting por unos rápidos, espero que asuman que no encaramos nada y nos manden al río mas pedorro de Nepal. Por las dudas si este es el último post que puedo poner, les agradezco por haberme leído. 
 


Aclaro también que todas las faltas, espero que solo de tildes, es porque escribí esto en mi iPod y corregirlo lleva mucho trabajo. 

domingo, 3 de junio de 2012

Día 58

Mal yo, sigo atrasado. Ya llegamos a Tailandia y lo último que subí fue de Beijing.

Voy a seguir donde me quedé. Desde Beijing nos fuimos a Shanghai, con una impresión de los chinos un poco complicada que después de haber conocido a los japoneses se quedaban un poco cortos. Nos subimos al avión, que dicho sea de paso, a esta altura subirnos a un avión nos resulta bastante embolante, pero nunca imaginamos la extensión del infierno que era ese avión. Para empezar todos habíamos comprado un montón de kilos de cosas en el mercado, y aparte el peso admisible para los vuelos en Asia, baja de 23 a 20 kilos, así que yo por ejemplo llevaba 12 kilos entre la mochila y un morral que me compré para esto mismo, así que veníamos molestos. Pero después de subirnos, nos dimos cuenta de que íbamos a sufrir algo que no le deseo a nadie. Lo mejor que se me ocurre para describirlo es que el vuelo ese era como estar en un avión llenos de chinos. No me entiendan mal, China está salada y nos viene pasando por arriba a todos, pero los chinos (especialmente los de clase económica) son otra cosa. Son el equivalente a los beverly ricos pero sin ser graciosos ni simpáticos.

Yo fui a mi asiento y nunca estuve tan contento de estar en el asiento del centro de la fila del medio de un avión. Se me sentaron uruguayos por todos mis lados y me puse música para silenciar a los chinos que se gritaban (saludaban, puteaban, nunca lo sabré) de punta a punta del avión. Logré dormirme antes del despegue. Me desperté cuando llegó la comida, la miré y vi que consistía en un arroz violeta con cosas, un huevo duro marrón (no era la cáscara), y un refuerzo sin mala pinta, pero que después de una inspección más a fondo con mi nariz procedí a descartar, así que me dormí hasta el aterrizaje.

Llegados a Beijing salimos a recorrer, y gracias a dios por Shanghai. Levantó mucho a China, la gente más amable, mayor porcentaje de gente que hablaba inglés y todo bastante más occidental (no estoy seguro de si eso último quedó feo o no). Lo que sí se mantuvo fue la cantidad de escupitajos. Los escupitajos chinos no son normales, no es una simple acumulación de baba en la boca de la qque te querés desprender, ellos sacan el moco desde la mitad del pecho. Parecen viejos de 90 años después de graves enfermedades pulmonares largando un pedazo de intestino.

Nos quedamos en un hotel bastante decente, cómodo. El problema es que en realidad era más bien un motel, entonces desde las 22:00 más o menos empezaba el desfile de parejas a subir a las habitaciones. Algunas podían ser de verdad, pero muchas tenían una diferencia de edad y/o atractivo físico que llevaban a la deducción de que el hombre iba a desembolzar más que el mero valor de la habitación por esa noche. Aparte, las paredes no eran muy gruesas, así que si piensan viajar a Shanghaicon niños, no vayan al Motel 168.

También habían otros aspectos que aportaban a darle un aire de sexualidad al hotel, como por ejemplo la tarjetita con una mujer en ropa interior con un número de teléfono que te pasaban por debajo de la puerta todos los días sin falta, la eventual llamada a la habitación diciendo "do you want a massage?" y mi compañero de habitación, don Rodrigo Broquetas, que descubrió muy tarde que la ventana de nuestra habitación daba a la ventana del lobby del tercer piso.

Como mis amigos lectores del blog que viajan conmigo me echan en cara que no pongo muchas cagadas mías acá, aunque sea porque soy un ser que se acerca mucho a la perfección, les voy a contar una bobada que me mandé.

Estabamos de recorrida por Shanghai con el grupo entero y nos teníamos que tomar el metro, así que nos juntamos en grupos de a 10 para sacar los boletos que son de tamaño aproximado a una tarjeta de crédito, yo fui el encargado del mío y fui a sacarlos. Les entregué a todos el suyo y me quedé con el mío. El boleto era magnético y se apoyaban en una cosa que lo leía y el molinete te dejaba pasar. Todos empiezan a pasar y yo apoyo el mío y sigo, cuando casi hago una vuelta carnero porque el molinete no giró, vuelvo en forma calma y lo intento de nuevo con el mismo resultado. Me cambió de molinete y todo y nada, después de unos 10 intentos, una que estaba teniendo el mismo problema que yo llama a un guardia y los dos le damos nuestra tarjeta. Los demás ya habían pasado y ahora me estaban esperando. Después de un par de minutos vuelve el guardia, le da la tarjeta a ella diciéndole que estaba arreglada y me da la mía y me dice "this is not a ticket". Resulta que la llave de mi hotel no servía para andar en el metro.

Terminamos Shanghai con el cumple de Pablo Soba (no hago chistes con el apellido porque no se me ocurre ninguno que no sea demasiado grosero hasta para este blog), al que aprovecho para mandarle un saludo enorme. Gracias a este evento tuvimos repetidas visitas de la policía y la gente tuvo una excusa para emborracharse, dentro del grupo de borrachos, quiero destacar a Patricia Rosés cuya regresión en edad y la energía que demuestra a medida que el porcentaje de alcohol en sangre aumenta, no deja de sorprenderme.

Nos fuimos para Hong Kong casi que por el día. Llegamos de tardecita y el hotel estaba precioso hasta que nos dimos cuenta de que nos cobraban por el wifi y sólo lo podíamos usar en el lobby, nos cobraban aún más por la piscina, y estaba en el culo del mundo, así que ta, el hotel maso nomás si tenems en cuenta todo eso. La ciudad preciosa, instalada en un conjunto de islas con montes muy altos, gente dijo que se parecía a Rio, pero con un toque de europeo y de chino, un pedo bárbaro. Lo raro de hong kong es que a pesar de ser China, como que no se cuenta como China, tienen moneda diferente y manejan por el lado contrario.

La verdad que daban ganas de quedarse varios días más, pero bueno, por lo menos disfrutamos lo que estuvimos. Una de las cosas destacadas es que mandé una encomienda y logré deshacerme de 6 kilos de cosas que no voy a utilizar y ahora sólo tengo que cargar 6 en mi mochila y morral. Igual los que esperan regalos, no se entusiasmen, mandé ropa que traje de más, y las guias de viaje y demás papeles y cosas.

Tuvimos otro cumpleaños, el de la ya mencionada Patricia "Pato" Rosés, que para variar, compró vodka, jugo de naranja y logró llegar a un estado de felicidad extrema. Creo que a esta gurisa le dijeron que no se debían mezclar bebidas porque hacía mal, pero no entendió que eso era dentro de la misma noche, que a lo largo de tu vida sí se puede cambiar.

Después de un día y medio en Hong Kong, tuvimos que salir de nuevo, esta vez hacia Tailandia. Nos subimos al vuelo donde Mercedes Baroffio, la hija de una compañera de trabajo de mi suegra (quemala Cristina), logró quedar en un estado bastante alegre al descubrir que mientras sigas pidiendo vino, te van a seguir trayendo.

Llegamos y resulta que tenemos guías que hablan algo bastante parecido al español. Uno se llama Paco, eso ya es suficientemente divertido, pero después se ponen a hablar y resulta mucho más gracioso, aunque no estoy seguro de si lo hacen de gusto o no.

Nos fuimos hoy de mañana a una isla cerca de Pattaya, la ciudad donde nos quedamos hasta mañana. Unas playas preciosas, aunque sospecho que para lo que hay en Tailandia debe ser el equivalente a Atlántida. Igual nunca en mi vida me había bañado en aguas tan claras. Llenás una piscina con agua de OSE y no queda tan claro como esto.

Estaba lleno de hindúes, que se meten con ropa a la playa, vimos a muchos entrando de campera deportiva o cosas así, también habían algunos que lo hacían de calzoncillo (no zunga, calzoncillo). Resulta que tienen una mezcla de muy poca verüenza, poca sutileza, y una atracción importante a las mujeres con bikini, y asaltaron a nuestras compañeras todo el día. Especialmente exitosas resultaron Magda y Mafe, lo que generó un odio extremadamente profundo en Darío hacia esta gente.

El plan era estar hasta las 11:30 en la playa y después ir a un jardín botánico a ver elefantes y dar una vueltita arriba, lo cual no fue del todo bien recibido por esta gente ávida de playa y cansada del recorrido. Igualmente, para cuando llegó la hora de irse, sólo un pequeño grupo de 9 valientes entre los que nos contábamos Mafe, Magda, Darío, Rodrigo y yo. Los demás se volvieron porque la vuelta en barco ya estaba pagada y el almuerzo también. Al final nosotros terminamos gastando menos de 20 dólares por quedarnos hasta la tarde en la playa.

Pagamos por adelantado el barco de vuelta que había que reservarlo con la ayuda de nuestro guía Paco y nos fuimos a bañar. A la vuelta habíamos quedado a las 16:30, llegamos a las 16, que parece ser mucho más tarde acá que allá, ya con muy poca gente en la playa y una marea que nos impresionó, subió más de un metro y se tragó a la playa entera. Cuando llegamos al lugar acordado dijímos que a pesar de que era más temprano, si veíamos a la mujer a la que le habíamos pagado, nos íbamos.

Salió Rodrigo a buscarla y no la vió, los demás estaban sentados charlando tranquilamente. Salí yo a ayudar a Rodrigo y tampoco pude, los demás seguían conversando menos Darío que se nos unió. Empezamos a mostrar la tarjeta que nos habían dado de la empresa esta para que nos dijeran donde estaba y la gente nos hacía señas que parecían indicar que no sabían de que era, ya ahí sólo quedaban una o dos conversando y los demás calladitos. Se acercaba la hora y ya eramos 5 buscando a la mujer y nada, ya estábamos bastante nerviosos porque aparentemente ya a las 5 no salían más barcos porque las olas se ponían muy grandes. Cuando ya estábamos a punto de perder las esperanzas de dormir en el hotel esta noche, llega un barco que nos mira y nos pregunta "Paco?" y ahí todos respiramos y nos subimos lo más rápido que pudimos. Me asusté en un momento.

Bueno, ahora estoy en mi hotel, contento de haberme puesto al día y esperando que mi novia se conecte que hace mucho que no puedo hablar con ella entre la diferencia horaria y el déficit de conección asiática que he venido sufriendo. Para que se imaginen lo que la quiero, ahora estaba planeado ir con los guías a ver un espectáculo erótico de travestis acá, o al menos fue lo que le entendimos, y yo me quedé a esperarla.