Voy a empezar esta entrada con una confesión. No estoy del todo seguro de si este es el día 27, tengo la sospecha de que alguna de las entradas anteriores está mal y vengo arrastrando un error. Es algo muy fácilmente solucionable, pero me embola. Si algún alma caritativa por ahí quiere decirme que día es, se los agradezco.
Ahora sigo. Estamos en San Francisco, sobrevivimos Abril y todavía estamos contentos.
Lo último que les conté es que estábamos en Las Vegas, la verdad que me gustó más de lo que pensaba que me iba a gustar. Te bombardean tanto con luces, colores, ruidos y endemáses que no sabés bien lo que te está pasando. Ponele que yo no tomo e igual al otro día me costaba acordarme en orden de las cosas que había hecho. Si quieren ver fotos, vayan a los perfiles de facebook de mis amigos, porque yo no llevé la cámara cuando salía por las dudas de que quedaran evidencias de robos de bebes, tigres, autos policiales y otras cosas que pasan todo el tiempo en Las Vegas.
Salimos todos sanos y salvos, sin felinos en los baños, hasta ahora no hemos encontrado evidencias de que alguno de nosotros se haya casado y no hay nadie persiguiéndonos, así que todo bien.
Desde ahí nos fuimos a Fresno, estuvimos todo el día manejando, llegamos muertos. En el camino el gps (llámese gps al celular de Darío) se nos murió, y tuvimos que hacer más de la mitad del viaje a instinto, adivinanzas y preguntas a gente, estamos llegando a la conclusión de que los yankis son más buenos que nosotros, siempre nos han ayudado y nunca una cara de culo hasta ahora. Los únicos cara de culo hasta ahora han sido los mexicanos.
Ya no tan lejos de la entrada a Fresno paramos en una estación con wifi para ver en google maps bien donde quedaba el motel nuestro, y justo ahí revivió el gps, así que la búsqueda la dejamos media así nomás. El problema fue cuando el gps cayó de nuevo y ahí sí que estábamos en el orno. Darío sacó mi compu con la que había quedado el mapa y por suerte había quedado guardado una parte que se veía bastante feo y con más adivinanzas que nunca, nos encontramos con el hostel, festejamos no saliendo y quedándonos tirados en la cama cada uno con su computadora.
Al día siguiente nos fuimos al parque nacional Yosemite. Nadie de nosotros está seguro de como se pronuncia, mi suposición es que es iosémiti, pero lo que más de escucha es yosemit. Acá me acabo de dar cuenta de que definitivamente alguna de mis fechas de los tíyulos de las entradas está mal, porque entre el 25 y el 27 hay tres días ahí en el medio, cosa que como cualquier matemático medianamente decente les puede confirmar, está mal.
Un parque precioso. La carretera adentro es un pedo, tuvimos que parar en un momento porque suponíamos que nos iban a poner algún recargo cuando devolviéramos el auto si estaba vomitado.
La verdad que le pelea al Gran Cañón. Los tipos estos tienen de todo por acá. Es un bosque enorme entre montañas, con arroyos y cascadas del deshielo, sequoyas gigantes, animales y una torta de cosas más.
Después nos vinimos a San Francisco, que tras de una batalla sangrienta contra el gps de nuevo, logramos llegar al hostel. Puntos para Frisco por tener cosas abiertas después de las 23 hs.
La verdad que no se como hace los habitantes de San Francisco para vivir acá. Las calles son increíblemente inclinadas, así que los que viven acá tienen que tener unas pantorrillas increíbles. Es horrible ir sufriendo por una calle todo inclinado y perdiendo la respiración y que te pase un sanfrancisquense (ni idea de como es el gentilicio de acá che) caminando derechito y charlando y riéndose con otro. Es el lugar más fácil de los que he visitado para diferenciar turistas de habitantes.
Otra de las cosas que se notó en estos días fue el fin de mes. Carla está llorando por los rincones diciendo que es pobre. Pasa un rato todos los días con su excel tratando de anotar todo lo que gasta para después putear a Estados Unidos por convertirla en una consumista. Anoche por ejemplo estuvo a punto de hacer un voto de pobreza, pero hoy llegó re contenta porque se había comprado una bolsa en la tienda de disney, re orgullosa mostrándola y minutos después cuando anotó el U$S 3,80 que le costó en su libretita dijo unas cosas que si hubieramos estado en un Astérix o en una Mafalda, hubieran sido representadas con vívoras, calaveras, esvásticas y demás gráficos similares.
Después otro ejemplo del fin de més fue hace 2 noches, cuando acomodándome para dormir lo más silenciosamente posible mientras otros dormían, peché una silla, a lo que agustín se incorpora un poco de la cama y dice dormido "Cuanto te salió? Cuánto sale?" le dije que siguiera durmiendo y el siguió con su concierto de ronquidos nomás.
Bueno, la serie que me estaba cargando ya debe estar completa, así que no tengo más razones para seguir escribiendo esto. Los dejo y bueno, a ver cuando alguno de los que tienen encargado escribir una entrada para esto aparece con algo.
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