Bueno che, acá arranco de vuelta con esta entrada. Hace un par de días la había empezado pero no la había terminado, así que la había dejado guardada en borradores y la iba a terminar ayer. Resulta que ayer la fuia a agarrar y me andaba medio mal el blog y no me cargaba las entradas hechas y los borradores, así que después de un rato abandoné el intento y lo dejé para hoy. Hoy pasó lo mismo, así que voy a tener que hacerlo de vuelta. Un garrón. La consecuencia es que alguna de las cosas que ya escribí se van a perder, pero igual no se pierden de nada, era medio cagada todo.
Arranco y les hago un resumen de lo que ha pasado.
Llegamos a Finlandia a un camping que ya teníamos pagado y donde iba a estar toda la generación que iba a Rusia regulada, así que unas 200 personas más o menos.
La verdad que mucho no hicimos, yo me quedé ahí y lo que conozco de Finlandia es el camping. Ya con lo que vi en el camping, voy a decir que las mujeres finlandesas son las menos lindas de los nórdicos. Vi tipo 2 o 3, pero ta, ya que prácticamente nadie de los que lee esto fue Finlandia no me pueden corregir.
Estando en Finlandia mi novia daba el último exámen, así que me instalé donde había internet y estuve horas ahí tratando de comunicarme con gente viendo a ver como iba. No era fácil, nadie de los de ahí tenía un teléfono o algo con skype y la soreta de mi novia no me atendía el teléfono con la excusa de que estaba en el medio del oral.
Al final llamando a mi hermano al celular y con alguna publicación en facebook de él me mantenía levemente enterado. Por suerte salvó y pude hablar un segundo entre huevo y huevo que era tirado hacia su cabeza.
La cagada es que no pude tirarle nada, y capaz que si le tiro un huevo y harina (no se le puede tirar yerba a nadie acá debido a la escasés) capaz que se enoja conmigo. Igual creo que gracias a algunos de los inadaptados de sus amigos ya tuvo suficiente. Esto fue hace 1 semana ya y todavía tiene el pelo violeta.
Otra cosa que hice fue ir a pescar con un grupito de gente que también se compró los implementos para hacerlo. Nos fuimos moviendo de lado en lado según nos corrían por la falta de un permiso para pescar hasta que nos instalamos en un lugar bastante lindo, y por suerte era lindo, porque no sacamos un carajo. El único que sacó algo fue el único que no llevo caña. Le pidió la caña a uno, un señuelo a mi y sacó algo que no sabíamos que era. Tiramos que era un lucio y después vi que le habíamos embocado.
Salimos hacia Rusia. Con todas las ganas de estar unos días sin camioneta, durmiendo en hoteles y sintiéndonos ricos de vuelta como en Asia. Pegamos un viaje en omnibus bastante largo y lento, atravesamos la frontera, donde creo que alguien había comentado alguna vez que no se podía llevar marihuana, no estoy seguro, y entramos.
Primero pasamos un par de días en San Petersburgo. Estábamos en un hotel bastante lindo pero enorme. Con rodrigo nos bajábamos del ascensor en nuestro piso y teníamos que caminar un par de kilómetros para llegar a uestra habitación. En un momento teníamos que salir, entrar a la escalera de salida de emergencia y volver a entrar. Si te olvidabas algo en el cuarto cuando estabas saliendo era un bajón. Analizabas la importancia de lo que te dejaste y si era muy necesario el otro te tenía que aguantar 10 o 15 minutos abajo.
Los rusos son jodidos. Si vos realmente tenés ganas de pelearte con alguien, te lleva unos 10 minutos encontrar un voluntario. El problema es que no tenés chance de ganarle al ruso promedio, así que la recomendación si tenés muchas ganas de pelearte es ir a algún otro país y pasar un poquito más de trabajo buscando el lío. Acá entre que decís "tengo ganas de una linda pelea" y que te están llevando al hospital son unos 20 minutos aproximadamente, aunque depende de la velocidad en que llegue la ambulancia.
Nos juntábamos en la entrada del Hotel afuera a charlar y la gente a tomar, yo me llevaba una coca generalmente. Nos corrían 2 o 3 veces por noche porque no se podía tomar ahí, pero la gente se corría unos etros y después volvía. Tuvimos un par de rusos medios borrachos (al menos espero que estuvieron borrachos) haciéndonos compañía. Uno era un pesado de primera que no se que le pasaba. Iba, se ponía en el medio de un grupo y empezaba a hablarle a la gente. Todo el mundo lo ignoraba, pero parecía no importarle mucho. Lo preocupante era que te tocaba y se te acercaba demasiado sin mucha noción de la definición del espacio personal. Lo bueno es que era el ruso más flaquito que he visto hasta ahora, así que no daba mucho miedo, aunque te ponía bastante nervioso. Hasta Pablo Soba, el gigante bueno de la generación estuvo a punto de pegarle.
El otro era uno significativamente más grande y definitivamente en pedo que se puso a pesadear a un grupo. Cuando se puso medio pesado con una chiquilina, uno de la generación (conocido a algunos por David Bisbal, por otros como Bulería y por todos como el canario de rulos que vive tomando cerveza) lo corrió. El problema es que a partir de ahí el ruso pasó la siguiente media hora invitándolo a pelear y haciéndo mímicas de que le iba a pegar un tiro. David lo ignoró por mucho tiempo y en un moento se lo llevaron. El ruso flaquito me dijo (agarrandome del hombro y susurrandome al oido de forma bastánte incómoda) que el ruso grande era mafia rusa. No se si era verdad o no, pero voy a decir que sí porque es más divertido.
Después de un par de días ahí salimos en tren para Moscú. Un tren de 8 horas con camarote y todo que parecía salido de una película. Estudié la posibilidad de que cuando todos estuvieran durmiendo, ir y matar a uno onda asesinato en el expreso de oriente, pero cometí la torpeza de comentar que estaría bueno, así que ya iban a sospechar de mi si lo hacía.
Ya ahora estamos en Moscú. Salí un par de veces a recorrer, pero básicamente me he dedicado a dormir un montón. De los 5 desayunos que han habido en Rusia, sólo llegué a uno.
Ya tengo imán, compré un par de matrioshkas (no se llaman mamushkas) y estoy pronto. Vengo descansando, comiendo mucho y ta. En frente tenemos una especie de rotisería y te venden comida por kilo. Vos elegís el envase y te sirven ahí. Yo elegí el más grande, calculándo medio kilo de comida, una coca y un pan. Resulta que cuando lo pesan eran 950 gramos, y ahora se que cuando como bastante pero sin ser hasta reventar, estoy comiendo 950 gramos de comida con pan y medio litro de bebida. Está bueno saberlo.
En otro orden de cosas, mi novia ya está en París. Pasa uno días allá, otros en Berlín y después nos encontramos en Estonia, así que todos acá se han dedicado a decirme "ah, ya falta poco".
Bueno, me cansé de escribir así que me voy a pegar una ducha. Quería compartir un pensamiento que ahora estoy dudando de si lo hice ya o no, igual probablemente ya se lo hayan olvidado si lo hice, así que lo voy a hacer sin revisar mis entradas más viejas. En una teoría que tengo sobre como al frankfurter le terminaron diciendo pancho. A nosotros las palabras medio alemanas y largas se nos complican, así que había que buscar una solución a este problema. Algunos se fueron con franfruter, otros se ve que se entreveraban con eso igual y tuvieron que aflorar pensadores que le buscaran algo aún más sencillo. "Que hacemos?" dijeron, bueno, vamos a buscarle una palabra, de un par de sílabas nomás y que sea muy fácil, el problema era encontrarle alguna relación con algo para que no saliera tan de los pelos, hasta que una mente brillante fue y dijo "che, frankfurter empieza igual a francisco" y ahí salió el "ta, de más, le decimos pancho".
Arranco y les hago un resumen de lo que ha pasado.
Llegamos a Finlandia a un camping que ya teníamos pagado y donde iba a estar toda la generación que iba a Rusia regulada, así que unas 200 personas más o menos.
La verdad que mucho no hicimos, yo me quedé ahí y lo que conozco de Finlandia es el camping. Ya con lo que vi en el camping, voy a decir que las mujeres finlandesas son las menos lindas de los nórdicos. Vi tipo 2 o 3, pero ta, ya que prácticamente nadie de los que lee esto fue Finlandia no me pueden corregir.
Estando en Finlandia mi novia daba el último exámen, así que me instalé donde había internet y estuve horas ahí tratando de comunicarme con gente viendo a ver como iba. No era fácil, nadie de los de ahí tenía un teléfono o algo con skype y la soreta de mi novia no me atendía el teléfono con la excusa de que estaba en el medio del oral.
Al final llamando a mi hermano al celular y con alguna publicación en facebook de él me mantenía levemente enterado. Por suerte salvó y pude hablar un segundo entre huevo y huevo que era tirado hacia su cabeza.
La cagada es que no pude tirarle nada, y capaz que si le tiro un huevo y harina (no se le puede tirar yerba a nadie acá debido a la escasés) capaz que se enoja conmigo. Igual creo que gracias a algunos de los inadaptados de sus amigos ya tuvo suficiente. Esto fue hace 1 semana ya y todavía tiene el pelo violeta.
Otra cosa que hice fue ir a pescar con un grupito de gente que también se compró los implementos para hacerlo. Nos fuimos moviendo de lado en lado según nos corrían por la falta de un permiso para pescar hasta que nos instalamos en un lugar bastante lindo, y por suerte era lindo, porque no sacamos un carajo. El único que sacó algo fue el único que no llevo caña. Le pidió la caña a uno, un señuelo a mi y sacó algo que no sabíamos que era. Tiramos que era un lucio y después vi que le habíamos embocado.
Salimos hacia Rusia. Con todas las ganas de estar unos días sin camioneta, durmiendo en hoteles y sintiéndonos ricos de vuelta como en Asia. Pegamos un viaje en omnibus bastante largo y lento, atravesamos la frontera, donde creo que alguien había comentado alguna vez que no se podía llevar marihuana, no estoy seguro, y entramos.
Primero pasamos un par de días en San Petersburgo. Estábamos en un hotel bastante lindo pero enorme. Con rodrigo nos bajábamos del ascensor en nuestro piso y teníamos que caminar un par de kilómetros para llegar a uestra habitación. En un momento teníamos que salir, entrar a la escalera de salida de emergencia y volver a entrar. Si te olvidabas algo en el cuarto cuando estabas saliendo era un bajón. Analizabas la importancia de lo que te dejaste y si era muy necesario el otro te tenía que aguantar 10 o 15 minutos abajo.
Los rusos son jodidos. Si vos realmente tenés ganas de pelearte con alguien, te lleva unos 10 minutos encontrar un voluntario. El problema es que no tenés chance de ganarle al ruso promedio, así que la recomendación si tenés muchas ganas de pelearte es ir a algún otro país y pasar un poquito más de trabajo buscando el lío. Acá entre que decís "tengo ganas de una linda pelea" y que te están llevando al hospital son unos 20 minutos aproximadamente, aunque depende de la velocidad en que llegue la ambulancia.
Nos juntábamos en la entrada del Hotel afuera a charlar y la gente a tomar, yo me llevaba una coca generalmente. Nos corrían 2 o 3 veces por noche porque no se podía tomar ahí, pero la gente se corría unos etros y después volvía. Tuvimos un par de rusos medios borrachos (al menos espero que estuvieron borrachos) haciéndonos compañía. Uno era un pesado de primera que no se que le pasaba. Iba, se ponía en el medio de un grupo y empezaba a hablarle a la gente. Todo el mundo lo ignoraba, pero parecía no importarle mucho. Lo preocupante era que te tocaba y se te acercaba demasiado sin mucha noción de la definición del espacio personal. Lo bueno es que era el ruso más flaquito que he visto hasta ahora, así que no daba mucho miedo, aunque te ponía bastante nervioso. Hasta Pablo Soba, el gigante bueno de la generación estuvo a punto de pegarle.
El otro era uno significativamente más grande y definitivamente en pedo que se puso a pesadear a un grupo. Cuando se puso medio pesado con una chiquilina, uno de la generación (conocido a algunos por David Bisbal, por otros como Bulería y por todos como el canario de rulos que vive tomando cerveza) lo corrió. El problema es que a partir de ahí el ruso pasó la siguiente media hora invitándolo a pelear y haciéndo mímicas de que le iba a pegar un tiro. David lo ignoró por mucho tiempo y en un moento se lo llevaron. El ruso flaquito me dijo (agarrandome del hombro y susurrandome al oido de forma bastánte incómoda) que el ruso grande era mafia rusa. No se si era verdad o no, pero voy a decir que sí porque es más divertido.
Después de un par de días ahí salimos en tren para Moscú. Un tren de 8 horas con camarote y todo que parecía salido de una película. Estudié la posibilidad de que cuando todos estuvieran durmiendo, ir y matar a uno onda asesinato en el expreso de oriente, pero cometí la torpeza de comentar que estaría bueno, así que ya iban a sospechar de mi si lo hacía.
Ya ahora estamos en Moscú. Salí un par de veces a recorrer, pero básicamente me he dedicado a dormir un montón. De los 5 desayunos que han habido en Rusia, sólo llegué a uno.
Ya tengo imán, compré un par de matrioshkas (no se llaman mamushkas) y estoy pronto. Vengo descansando, comiendo mucho y ta. En frente tenemos una especie de rotisería y te venden comida por kilo. Vos elegís el envase y te sirven ahí. Yo elegí el más grande, calculándo medio kilo de comida, una coca y un pan. Resulta que cuando lo pesan eran 950 gramos, y ahora se que cuando como bastante pero sin ser hasta reventar, estoy comiendo 950 gramos de comida con pan y medio litro de bebida. Está bueno saberlo.
En otro orden de cosas, mi novia ya está en París. Pasa uno días allá, otros en Berlín y después nos encontramos en Estonia, así que todos acá se han dedicado a decirme "ah, ya falta poco".
Bueno, me cansé de escribir así que me voy a pegar una ducha. Quería compartir un pensamiento que ahora estoy dudando de si lo hice ya o no, igual probablemente ya se lo hayan olvidado si lo hice, así que lo voy a hacer sin revisar mis entradas más viejas. En una teoría que tengo sobre como al frankfurter le terminaron diciendo pancho. A nosotros las palabras medio alemanas y largas se nos complican, así que había que buscar una solución a este problema. Algunos se fueron con franfruter, otros se ve que se entreveraban con eso igual y tuvieron que aflorar pensadores que le buscaran algo aún más sencillo. "Que hacemos?" dijeron, bueno, vamos a buscarle una palabra, de un par de sílabas nomás y que sea muy fácil, el problema era encontrarle alguna relación con algo para que no saliera tan de los pelos, hasta que una mente brillante fue y dijo "che, frankfurter empieza igual a francisco" y ahí salió el "ta, de más, le decimos pancho".