Por primera vez en el viaje nos cruzamos con un lugar donde no entendíamos nada de lo que estaba pasando y tampoco era fácil averiguar como era la cosa.
Desde moverse en trenes siguiendo el malón, comiendo cosas que con suerte adivinabamos que era después de probarlas, otras ni siquiera eso, japoneses que corrían para todos lados y te hacían reverencias tres veces por minuto, otros que te hablaban en japonés todo el tiempo y vos no entendías nada, águilas que te robaban la comida, búsquedas interminables de papeleras. Todo impresionante.
Estos últimos días en Tokio estuvieron muy lindos, nos dedicamos a recorrer más que nada con Rodrigo que va a ser mi compañero de habitación en lo todo Asia.
Creo que lo más remarcable de todo es que a pesar de haberle errado a algún tren y eso, nunca llegamos a perdernos. Por suerte, porque escuché mil veces a gente hacer referencias de "Perdidos en Tokio" y la verdad que no quería usarla, me rehusaba.
El otro día por ejemplo, estuvimos a punto de no saber donde estábamos, aunque por suerte siempre estuvimos en el camino correcto, pero a mitad de camino, le preguntamos a un japonés veterano señalando en el mapa y el tipo nos respondió en un perfecto japonés y después empezó a caminar con nosotros, aunque al no haber entendido nada no sabíamos si nos estaba acompañando o no, así que tuvimos 2 o 3 cuadras muy incómodas con el japonés que al final resultó que no nos estaba acompañando. Nos dimos cuenta cuando en un momento empezó a caminar ridículamente lento con tal de que nos alejáramos.
Una cosa especial que tuvo Japón fue vivir una experiencia muy uruguaya como ver el clásico en el lugar más alejado posible de Uruguay. Algunos siguieron de largo y otros nos levantamos a las 3:30 de la mañana para ver el partido. Hicimos separación de hinchadas, los de peñarol se quedaron arriba donde consiguieron conectar una tele como de 40 pulgadas a una computadora y verlo ahí, los de nacional nos fuimos abajo donde nos tuvimos que amuchar para verlo todos en una computadora de 12 pulgadas.
Acá me voy a dedicar solamente a exponer los datos objetivamente. Los de peñarol estaban imbancables. Todos hicieron todo juntos ese día, todos con camisetas. Cuando empezó el partido se pusieron a cantar en el hotel, habiendo gente durmiendo al lado, estamos con un grupo de liceales japoneses que se los tuvieron que bancar. Por suerte a poco de empezado el segundo tiempo ya no cantaron más.
Al final del partido casi hubo un incidente cuando un manya se fue a dormir y tiró de pasada un "campeón del siglo, no lo vas a ver" y un bolso lo mandó callar. Ahí salió del cuarto preguntando quién lo había mandado a dormir y la frase "no me tirés la personal" fue repetida incontables veces.
Fuera de jodas estuvo muy bueno, las baboseadas fueron muy poquitas y los que se pelearon al otro día se pidieron disculpas y se ha hablado bastante poco del partido después de terminado.
Los que no la tuvieron tan fácil fueron los del otro hotel, que tuvieron que ser visitados por la policía y luchar contra el japonés dueño del hotel que les apagaba la luz, el wifi, les prendía el aire acondicionado al mango y mandó a uno a dormir e igual no pudo con la gente que quería ver el clásico. De paso cuento que hicieron llorar al japonés.
Entre otras cosas que aprendí acá, puedo decir que en japón, la limpieza de las calles no es proporcional a la cantidad de papeleras que hay. Si te compraste algo, tenés que ir preparado a tener que cargar con su envoltorio por media hora. Aparte acá cada comestible tiene 5 envoltorios consecutivos que tenés que abrir para llegar a él, son una especie de mamushka (ni idea de si se escribe así) rellenas de comida, y no tanta comida tampoco. Compras una bolsa de galletitas y tenés la caja, cuando la abrís tenés una bolsa, y cuando la abrís cada galletita tiene su propia bolsita que tenés que abrir también. Una persona media boluda se muere de hambre acá.
También una queja que tengo es sobre el tren bala. El omnibus que va de Montevideo a Varela tiene wifi y el tren bala no. Una cagada los ponjas.
Otra cosa que aprendí es que acá el porno está muy a flor de piel. El otro día entré a una librería a comprarle un comic a un primo mío que está medio enfermito con las cosas japonesas y a medida que me adentraba se ponía peor. Cuando vi a una japonesa violentada por un pulpo, me fui.
Bueno, los voy dejando que se me va el avión y Rodrigo me está puteando. Besitos.
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