viernes, 21 de septiembre de 2012

Ni idea de que día es

Bueno, me fui al carajo, ya se. Esta vez sí que estuve demasiado tiempo sin escribir y no fue culpa del internet porque tuve en todos lados. Ya me están llegando quejas y estoy empezando a recibir amenazas también.

Como en todas las cosas, hay que encontrar un culpable a esto, y nunca puede ser uno, es un embole sino, así que después de un análisis que consistió en encontrar a la persona a la que es más fácil culpar, voy a hechar la responsabilidad de la falta de entradas sobre mi novia.

Realmente es bastante fácil llegar a esta conclusión. Antes de mi novia escribía seguido, desde que llegó escribí una sóla vez, punto. El problema es que me está haciendo recorrer todas las ciudades pasando por absolutamente todos los lugares que pueden llegar a estar buenos. Yo antes elegía un par, iba y me volvía tranqui. Ahora llega la noche y estoy volviendo muerto a dormir y lo último que quiero es escribir. Este es uno de esos momentos de mortandad, pero me dio miedo de que si seguía así el blog iba a terminar de morir. Y también es la razón del título, averiguar que día de viaje es hoy implica un esfuerzo para el que no estoy capacitado ahora.

Bueno, me quedé en Riga si no me equivoco, ya pasó una vida desde eso. Visitamos no se cuantos países, así que les voy a hacer una enumeración medio rápida, espero que este me quede corto, aunque mis esperanzas de que sea gracioso son pocas realmente.

De ahí cruzamos todo Lituania para llegar hasta Polonia de una manejada. Por el único lugar que paramos fue por un monte de cruces cerca de Siauliai (creo que era así la ciudad), que básicamente es un montón (un montón de verdad) de cruces. Es bastante raro y bueno, a cada uno le puede pegar para lados diferentes. Por lo pronto nadie en la camioneta se prendió fuego, así que parece que todo bien.

Seguimos derechito para Varsovia. Llegamos bastante tarde de noche y con mucho sueño. Dejamos las cosas y nos fuimos a dejar la camioneta con Agu a un parking. El problema fue volver del parking porque no teníamos ni idea de donde estábamos y ninguno había prestado atención. Nos dimos cuenta de que estábamos en problemas cuando señalamos para lugares opuestos cuando dijimos por donde nos parecía que era. Igual eventualmente logramos llegar.

Al otro día salimos a recorrer y cometí mi primer error del viaje con mi novia, mostrarle a que es un H&M (una especie de Zara más barato). Ahora mis finanzas corren riesgo.

Para no contar absolutamente todo, ya paso para la salida a Cracovia. Llegamos muy tarde también en la noche siguiente y nos acostamos nomás. Al otro día desde ahí salimos hacia Auschwitz que quedaba cerca. Junto con Hiroshima el lugar más duro del viaje. Ver el campo, conocer un  poco de la historia de la gente que estaba ahí, como vivían y como los trataban fue realmente muy chocante. Ahora parece increíble que hayan pasado cosas así y no hace tanto tiempo.

Esa noche llegamos muertos a Cracovia de vuelta pero igual juntamos fuerzas para salir a dar una vuelta porque la ciudad lo merecía. Un centro espectacular y que nos dejó a todos con ganas de quedarnos algún día más.

Y seguimos con la recorrida, ahora nos tocaba ir a Praga. Nos pusimos chetos y alquilamos un apartamento las dos parejas de la camioneta. Muy grande y cómodo por suerte, porque el primer día nos llovió todo y nos quedamos acomodándonos y descansando.

Mi novia aprovechó el segundo día para arrastrarme a un tour gratis que había y estuve como 3 horas caminando atrás de un argentino chiquitito que vivía en Praga contándome cosas. Para peor es que Ale le dijo tanto a tanta gente de los tours gratis que habían como 20 uruguayos haciendo el mismo coso.

Visitamos un montón de cosas, la plaza, el castillo, el reloj de la plaza, y pila de las callecitas de la ciudad vieja. También estrenamos la polaroid comprada en la feria de Berlín por Ale y conseguimos unos caramelos que están muy buenos y que probablemente a muchos de ustedes les toquen de regalo del viaje.

Tuve un pequeño incidente en el apartamento y es que rompí una cama. Ya se que está el chiste fácil de la cama rota y todo eso, pero antes de que se pongan bobitos les cuento que se rompió cuando yo estaba sólo y me fui a acostar. No me tiré, lo juro, me deposité gentilmente sobre la cama y una de las tablas laterales colapsó. No fue que es partió en dos, se hizo añicos. Totalmente inarreglable. Cuando investigué a madera me quedé más tranquilo porque era casi que madera de balsa, una cagada. Igual pasé mal un par de días pensando en como arreglarla y hacerme el boludo hasta que decidí confesar (ya que realmente no había hecho nada malo) y parecería ser que zafé de que me cobren una cama.

Bueno, saliendo de ahí nos fuimos a Austria para quedarnos 3 noches en Viena. Saliendo de República Checa mi novia agarró por primera vez la camioneta. Más o menos a los 30 minutos de haberla agarrado, la camioneta fue parada por la policía por primera vez en su historia. Mirándolo en retrospectiva fue nuestra culpa por haber puesto a una rubia a manejar una camioneta enorme, un peligro lo que hicimos. Nos pidieron documentos y nos preguntaron de donde éramos y la conversación fue más o menos así: -De donde son? - Uruguay - Irlanda? - No, Uruguay, Sudamérica - Ah. Después nos dimos cuenta de que no nos habían entendido, porque nos dijeron que nuestra libreta no servía para Rep. Checa, sólo servía para Uruguay y Sudáfrica. Igual ahí sí sirvió tener una rubia al volante, porque puso cara de soy boba, no se y nos dejaron pasar.

También ese mismo día tuve que usar la frase "no Ale, la otra izquierda!" cuando estábamos llegando al apartamento de Viena y yo estaba haciéndole de copiloto mientras ella manejaba, dejando en evidencia no sólo que mi novia de 27 años todavía no sabe la diferencia entre cual es la izquierda y cual es la derecha, sino también que en Uruguay cualquiera se puede recibir de ingeniero. En realidad fue mi culpa, generalmente trato de tener un lapiz a mano para dárselo y que pueda decidirse rápido, pero después de tantos meses me oxidé un poco.

Pasamos tres días en Viena, donde la obsesión de Alejandra por comprar latas y regalos creció alarmantemente y donde se empezó a gestar la teoría de que las jarras de cerveza que se venden por ahí en Europa las hacen gente muy especial a quienes mediante una cirugía muy compleja e invasiva se les extrae completamente el buen gusto.

Ya de a poco nos estamos acercando. Seguro que me olvidé de absolutamente todo lo divertido que me pasó en estos días. Ya hace un rato que estoy tratando de acordarme de algo que después de que pasó dije que iba al blog seguro y ahora no tengo ni idea de que es, pero si me acuerdo lo pongo en otra entrada.

Ya acercándonos a hoy, fuimos a Budapest. La camioneta levantó a un par de visitantes que se sumaron a esos días y llegamos a la ciudad más linda hasta ahora de esta parte del viaje. Salimos esa noche recién llegados y mi novia casi se hiperventila señalando lugares y diciendo que teníamos que ir para acá o para allá. Al día siguiente aparte íbamos a ir a Rumania, al pueblo de donde era el abuelo de ella, así que se puso como loca a hacer planes para recorrer todo lo que había en el día que nos quedaba.

Bueno, como conté, al otro día nos fuimos a Rumania, a la ciudad de Oradea. Alquilamos un autito y después de hora y media en el local de alquileres salimos para allá. Manejamos unas 5 horitas y llegamos. No es que estuviera feo el lugar, pero si a alguien que conoce las dos ciudades le decimos que sacrificamos un día de Budapest para ir a ver Oradea, es posible que nos pegue.

Estuvo muy lindo ir ahí, Ale estaba super contenta con todo y fue muy lindo poder acompañarla hasta ahí. Rumania era super barato, en serio, muy barato. Ale aprovechó y consiguió algunos regalos por un tercio de lo que salían en Viena más o menos y tuvimos que hacer un mini surtidito porque nos sobrava plata.

Los rumanos son muy terrajas. Cualquier plancha montevideano puede pasar desapercibido perfectamente ahí, aunque los rumanos probablemente le saquen 20 cm de altura y tengan unos 40 kilos más de músculos.

Llegamos de vuelta a Budapest y recorrimos pila después de una siesta importante. Nos metimos al castillo donde había una feria con pila de puestos, mayoritariamente con chocolates, paseamos de noche y Ale pasó espectacular. Era como una niña mirando para todos lados y señalando todo edificio que veía. Pasamos bárbaro.

Hoy tuvimos que dejar Hungría y salir hacia Bosnia donde estamos ahora. Un camino hasta Saravejo que estuvo complicado. Se que se llama Sarajevo, pero después de varios días de estar hablándolo en la camioneta, nos dimos cuenta de que es más fácil que los otros 6 digamos Saravejo a que Lucía pueda decir Sarajevo (después hablo de como Dubrovnick puede ser renombrada Duborvick). Para empezar vamos a hacer un ejercicio. Vayan a google maps... los espero, no hay apuro... listo? Bien. Ahora pongan Bosnia y esperen que se cargue... cuando estén avisen que sigo. Parece un poco vacío comparado con los países de al lado no? Bueno, ahora pongan Saravejo (para mejores resultados prueben Sarajevo después), vean a ver las calles... ah, no hay... está bravo no? Bueno, el GPS tenía esa misma información. Tuvimos que llegar a un hostel en Sarajevo sin saber ni una de las calles de la ciudad y pasando por rutas que no estaban muy bien marcadas que se diga.

Al final con un mapa muy precario que tenía en el ipod logramos llegar después de dar unas 342 vueltas, pero costó.

Otra cosa que costó fueron las fronteras. Primero salimos de Hungría y entramos a Croacia, ahí estuvimos un rato con un Agustín bastante malhumorado con la cara de culo del empleado de aduanas húngaro y una Lucía preocupada y tratando de controlar a su novio. Después tuvimos que pasar una aún más complicada de Croacia a Bosnia, donde el empleado de aduanas bosnio trató (muy insistentemente) de que le diéramos el mate que teníamos ahí de regalo. Así que ahota preferimos a las fronteras donde nos miran con cara de culo a las que son más simpáticas pero nos ponen muy nerviosos pidiéndonos que les regalemos un mate.

Bueno, ahora estoy en el hostel de Saravejo con casi todos durmiendo y yo a punto de desmayarme. Comimos en McDonalds unos Mc combo agrandados por 4 euros y ahora después de ver que acá es capaz que más barato que Rumania, temo que mi recorrida Saravejiana va a incluir un extenso paseo por un shopping.

Espero que esta entrada haya sido el reenganche con el blog, sino va a quedar muy tirado. Los dejo por acá y espero hablarles desde Dubrovnick donde me voy a estar quedando 4 noches. Busquen fotos de ahí en google y odienme.

No hay comentarios:

Publicar un comentario