martes, 19 de junio de 2012

Día 75

Como andan? Desde donde me leen? Yo escribo desde Estambul.


Llegamos el otro día y quedé muy gratamente sorprendido por la ciudad. Siempre me la imaginé capaz que más parecida a alguna de las ciudades de Asia que cruzamos, obviamente mucho más avanzada, pero del estilo igual. Lo que encontré fue una ciudad recontra cuidada, muy prolija, muy linda y estoy encantado de estar acá.


Vamos a empezar por el principio, una de las secciones a las que le he sacado más jugo, el vuelo. Fue un vuelo más o menos tranquilo, 6 horas, un avión lindo, películas para elegir, un poco apretado pero normal. El gran problema fue el ejército de bebés llorantes que tenían. Yo tenía uno adelante y había otro en el fondo que en el momento te hacen considerar seriamente una vasectomía.


A Mercedes la pusieron contra la ventana rodeada de desconocidos y la azafata según ella la miraba con cara fea. De ser cierto esto es seguramente porque el pasaporte de Mer lo marcó otra de las azafatas para avisarse de que la mina esa se empeda y se pone pesada.


Aterrizamos y casi el grupo entero tuvo un orgasmo colectivo (en una bien, no lo lean con asco) al sentir los 27 grados de temperatura con un vientito fresco que hay acá.


Ahora sí puedo decir que la diarrea me alcanzó. Ya estoy bien, pero estuve todo el vuelo con una complicación estomacal que no estoy del todo seguro que era pero por las dudas no lo dejé fluir porque no daba para que tuvieran que abrir la puerta de emergencia en pleno vuelo.


La cuestión es que llegué al hostel después de horas de aguantar ese tema y después de hacer el depósito resulta que no había agua, y me acordé que el tipo había dicho que no iba a haber agua por un tiempo. Yo ni de pedo iba a salir del baño dejándolo en ese estado, me echaban de Turquía, así que me quedé encerradito como media hora hasta que sentí como se llenaba el tanque y ahí aliviado pude marcharme después de haber borrado la evidencia física. Igual, cualquiera que entrara a ese baño en la siguiente media hora iba a darse cuenta que ahí pasó algo horrible.


El hostel mío es lo más barato que existe por ahí, nos sale menos de 10 dólares la noche, y es lo que podés esperar de un lugar que sale ese precio. Llegamos y habían menos camas de las que reservamos, un tercer piso por escalera, dos baños chiquitos para 30 personas, discusiones zarpadas con el dueño y mil cosas más.


Lo bueno es que está bastante cerca del centro histórico y a 10 o 15 minutos caminando de los demás hosteles, así que puedo huir y no bancarme al dueño de acá que nos odia con toda su alma. Incluso la segunda noche, me agarré algunas cosas y me fui a dormir al hostel de unos amigos que tenían pila de camas vacías en su habitación y nadie sabía bien quién entraba y salía.


El primer par de días salí con las patos, Iván (una nueva adquisición) y Paula, una vieja conocida Perdomense. Rosés sigue con su política de enriquecer al artesano, o más bien a la fábrica que hace miles y miles de porquerías símil artesanías.


Una de las situaciones más feas del viaje se dio con ese grupo justamente, estábamos yendo sin molestar a nadie a dar unas vueltas y de repente sentimos el grito de "uruguayos!!". Nos dimos vuelta y conocimos a una argentina que nos hizo sentarnos con ella en una especie de restaurancito y nos habló y nos habló hasta que nos hubieran considerados hermosos en la aldea africana de Yoghurtu Ngé (sólo para entendidos de Les Luthiers).


La cuestión es que la mina nos preguntaba cosas pero no nos dejaba responderlas, y no nos daba oportunidad de largar una excusa para abandonarla. En cuestión de un rato dio su opinión, bueno, lo estoy diciendo muy amablemente, en realidad insultó de forma extremadamente violenta a todos los grupos posibles. Insultó a negros, a musulmanes, a los racistas, a los de izquierda, a los de derecha, a los cristianos, a los argentinos, a los españoles, a los turcos, a los de clase alta, a los de clase baja, a Jesús y a Obama por nombrar a los que me acuerdo ahora. Todos los temas que vos no hablás con nadie para no herir sentimientos, ella los habló, dio su opinión y la exageró. Decí que se encontró a un grupo de gente muy poco violenta, amable, educada, centrada y en mi caso bonita, sino terminaba mal la cosa.


Al final nos arrastró a la fuerza a nosotros y a una turca/inglesa que reclutó en el camino a ver una cisterna. Para ser justos, el lugar estaba bueno,pero lo voy a odiar toda mi vida.


hoy me crucé con la mina esta de vuelta, podrían dictar semestres enteros en la universidad de hacerse el boludo sólo estudiando los 5 segundos que duró la cruzada.


Ahora viene la parte que les cuento que llegaron mis papás. Los fui a buscar al aeropuerto, el problema es que no tenía ni idea de en que vuelo venían, podría decir que tengo la culpa por no preguntar, pero les voy a hechar la culpa a ellos por no decirme. Llegué temprano al aeropuerto y elegí el vuelo que era más probable que fuera y ta, por suerte le emboqué.


Pensé en hacerme un cartel para esperarlos ahí donde sale la gente, pero no encontré materiales. Hubiera dicho Sr. Papá y Sra. Mamá, pero tengo que conformarme con contar la idea acá nomás.


No me pude decidir bien que versión contarles del encuentro, si contar la de la corrida en cámara lenta hasta fundirse en un abrazo y girar también en cámara lenta o si un reencuentro formal dado por un sacudón de manos y un "Sr. Cámpora, Sra. Rega" (no le digan señora Cámpora ni menos de Cámpora a mi madre, aviso). Los dos me parecieron entretenidos, la realidad fue un punto medio entre los dos.


Se acuerdan que les dije que iba a tener una regresión en edad? Bueno, los soretes me están re cagando y no me dejan. Los estoy llevando, trayendo, traduciendo, armando el viaje, están de vivos. Creo que la cagada es que me ganaron en la competencia de a ver quién está más de vacaciones.


Mi padre todavía no tiene idea de para que lado está el agua y de que lado la tierra, no le ha embocado ni una vez a la dirección general en la que hay que ir. Mi madre no ha hablado ni una palabra de nada con nadie. Se puso el cartel de "no hablo inglés" y ya está.


A la hora de hablar con gente, papá les habla en español, aparte ni siquiera hace señas ni usa palabras conocidas o lento, habla como le hablaría a cualquier uruguayo, la cagada es que no funciona acá. Cada tanto desempolva su inglés y saca un par de palabras, desgraciadamente, lo que más se nota de que mi padre fue al Crandon en su momento, es que eso fue hace casi 40 años.


Ya recorrimos bastante de Estambul, tomamos un barco por el Bósforo, fuimos a los mercados, donde aparentemente a mi madre le ven cara de boluda, porque le dicen precios que no había escuchado nunca en mi vida y ya tenemos solucionado bastante más de la mitad del viaje.


Para ser justo con mis padres, en el momento que viene la cuenta ahí sí pierdo diez años, aunque los invité con una botella de vino en una.


En unos días nos vamos para las islas griegas donde me voy a reencontrar con parte del grupo de USA y vamos a tener al recién arribado Agustín Goday Aramburu, el novio de Magda. Es buen tipo, pero nos tiene un poco asustados la forma en que nos acosa. Darío ya está bastante preocupado porque va en su camioneta.


Para cerrar quiero arreglar una cosa. Hace unos días hice un chiste de que los jugadores de fútbol hablaban peor español que los vendedores chinos, lo que no me di cuenta de que una lectora es madre de uno (jugador de fútbol, no vendedor chino), así que Judith, el chiste excluye a Emiliano que habla mejor que cualquier vendedor chino seguro, de paso comentale que yo cocino bárbaro.

1 comentario:

  1. Hasta el momento, el post más emotivo...
    La forma en que estuviste media hora con tus propios desechos, yo he tenido que aguantar segundos con ellos siendo sólidos y es algo que no le deseo ni a la argentina esa.
    Sos un héroe de los tiempos modernos!

    ResponderEliminar