Empiezo hoy avisando que creo que el último número lo puse mal, hice unas cuentas y hoy sería el día 204 del viaje. Igual es más o menos lo mismo.
Tengo una deuda con ustedes, llegué hasta la costa amalfitana y después los distraje mostrándoles lo que escribía Alejandro y capaz que hasta alguno ni se dio cuenta. Lo que voy a hacer hoy es contarles ese pedacito entre que se fue Ale y vino Ale y después ya voy a no hablar mucho de los días que mi hermano contó, porque es medio embole capaz. Igual en mi cabeza todavía no tengo idea de lo que voy a escribir, así que esto son suposiciones nomás.
Recién llegados a Roma nos fuimos a nuestro hostel donde nos dejaron los gurises. Nos estábamos quedando en uno diferente al de ellos. Lo primero que vimos fue el ascensor, una caja de madera en una jaula de rejilla que parecía que era el primer ascensor de Roma, despacito nos subimos, aguantamos la respiración quietitos y apretamos el botón. Yo personalmente prefería arriesgar mi vida que cargar la valija de mi novia por las escaleras. Después de unos 20 segundos interminables llenos de ruidos extraños que ninguno hubiera quedado mal en una película segundos antes de que se cayera un ascensor llegamos arriba y respiramos.
Nos instalamos y salimos a recorrer Roma. Teníamos sólo dos días así que teníamos que hacer todo medio que a contrareloj. Visitamos las cosas más típicas ese día, Coliseo, Panteón y demás cosas viejas y nos volvimos. Vimos a un grupo de koreanos bailando Gangnam style que estuvo muy pintoresco.
El tránsito en Roma seguía siendo bastante caótico. Los autos se tiraban así nomás, los peatones se tiraban así nomás, omnibus y endemáses también, mirándolos hasta se podría decir que esos romanos están majaretas. Lo bueno es que el tránsito parece haber eliminado las bicicletas que no están diseñadas para sobrevivir en ambientes tan hostiles, así que al menos no tenías que ir preocupado por si oías una campanita atrás tuyo.
Al día siguente fuimos al Vaticano, cuenta como país, así que va a las estadísticas. Lleno de gente y más que nada lleno de viejos y de tours guiados. Recorrimos la plaza, vimos donde mataban al cardenal este en Ángeles y Demonios y seguimos dando una vuelta. Resulta que no es que tengas una libertad enorme para deambular por el Vaticano, a la mayoría de los lugares está muy claro que no podés entrar así nomás.
Otra cosa complicada del Vaticano eran los cientos de tipos que venían a ofrecerte tours por donde fuera. Que te evitavas las colas, que no se que, que no se cuanto, que te hablaban en inglés, en español y en lo que se te cantara.
Al final entramos al museo del Vaticano, la verdad que me tienen un poco cansado los museos, así que básicamente quería ir derecho hacia la capilla sixtina, cosa que era imposible debido a los miles de personas que iban admirando cada uno de los voladitos de los zócalos de cada cuarto y pasillo del lugar. Te daban unas ganas bárbaras de gritar, pechar tres viejas y salir a una velocidad aceptable para caminar. Voy a admitir que me puso de bastante mal humor. Cada tanto aparte algún tipo se ponía adelante mío y se le ocurría ser un buen samaritano y dejar pasar a absolutamente todo el mundo y me quedaba yo parado atrás como un banana sin poder avanzar.
Llegamos a la capilla sixtina, y probablemente el mal humor galopante que tenía en ese momento hizo que no la disfrutara ni un poquito, voy a decir que no me gustó, capaz que me juzgan y piensan que soy un insensible o un tarado, pero no disfruté de la capilla sixtina. Aparte creo que fui al único de todo el lugar (10.000 personas en algo un poco más grande que una cancha de básquetbol) que vino uno de seguridad y le dijo que no sacara fotos mientras todos alrededor estaban hasta sacando con flash.
Saliendo de la capilla vi una de las escenas más extrañas del viaje. No voy a decir que es lo que pienso que pasó, sólo voy a decir lo que vi. Una mujer sentada en una silla con las manos en la cara tipo llorando, un tipo parado al lado de ella que tenía más o menos su misma edad y por su ropa y apariencia era de la misma clase social (estoy dando a entender que era el marido pero tratando de no emitir juicios), el hombre estaba sosteniendo un vestidito de bebé. No había ningún bebé ni carrito por la vuelta. Ustedes saquen sus conclusiones.
Visitamos un par de lugares más, comimos algún helado y terminamos el último día de Ale en el viaje.
Al otro día almorzamos con toda la camioneta y fuimos al aeropuerto. La valija de Ale ganó 13 kilos en el mes y medio que estuvo acá. Postergamos lo más posible la entrada de Ale, pero en un momento se tuvo que ir. El peor momento del viaje sin lugar a dudas.
Nadie me vio llorar ni en el aeropuerto ni en el hotel, así que nadie tiene evidencias de que no siga siendo un hombre barbado y recio.
Tuve un par de días muy tranqui y entró el otro Ale, mi hermano. Resulta que yo tengo poca memoria con los nombres, y pensé que olvidarse del nombre de tu novia puede ser una cagada muy grande, así que para minimizar riesgos elegí una con un nombre que pueda recordar fácil.
Lo llevé a ver las cosas que había visto el primer día con Ale (es un embole escribir el nombre entero cada vez y así es como le digo a los dos, así que se van a tener que esmerar un poco y deducir quién es quién, no es tan difícil) y listo, ya al otro día salíamos para Florencia.
Acá esta parte ya la contó Ale la vez pasada, así que no hay mucha cosa. Florencia lindo y con un tipo que se llamaba Carter que creo que le gusté, Milán bien, frío en un camping y con un festejito doble de cumpleaños y de ahí a Suiza donde sí les voy a contar alguna cosa.
Entrar a Suiza después de estar en Italia es un poco shockeante. Pasás de ser un venado herido en el tránsito italiano a una bestia peluda sintiéndote que estás rompiendo todo el tránsito delicadito y prolijo suizo. Creo que ya lo contó Ale, pero el único vehículo que vi mandarse una cagada fue a otra camioneta de la generación.
Vimos un par de lugares y eso, pero no les voy a contar mucho de como eran... bueno, está bien les cuento, eran lindos.
Ya como el tercer día de Suiza estábamos con Ale paseando y fuimos a una tienda de ropa que vimos que estaba muy muy barata. Compramos un par de cosas para nosotros y algún regalo y pagamos con lo que nos iba quedando. Después fuimos a un cajero y fui a sacar plata suiza. Al principio puse 450 francos (500 dólares) y me dijo que mi saldo era 0, después puse 300 y me dijo lo mismo. Ahí lo que procedí a hacer fue entrar en pánico pensando que me habían clonado la tarjeta en algún lado y puteando a diestra y siniestra. Me puse a sacar cuentas y pensaba que tenía lo que correspondía al viático que quedaba (no mucho por ser fin de mes) y unos 400 o 500 dólares más ahorrados. Yo no me hice el supernet para poder mirar el saldo en internet, así que mis cuentas eran mentales de cada vez que encontraba un cajero que me decía el saldo. Resulta que eso no pasa nada seguido, ponele que me pasó una vez en toda Europa.
Bueno, llegué al camping, llamé a mi madre que es la apoderada de mi cuenta, llamé al santander, lo único que me dijeron fue que no tenía la plata que yo pensaba que tenía, llamé a mi novia y básicamente moví a todo el mundo.
Después de toda una tarde de estar en crisis esperando, mi madre logró ir al banco y bloqueó mi tarjeta y me habilitó la cuenta de internet a poder de convencimiento nomás, porque resulta que no se porque, ella no estaba anotada como mi apoderada (eso sí pienso que no es mi culpa). Me puse a mirar la cuenta a ver que había pasado y resulta que no era que me habían sacado plata en algún lado, resulta que mis cuentas mentales venían arrastrando error y soy más pobre de lo que pensaba. Al principio me vi teniendo que comer arroz para llegar al fin del viaje, después me calmé, hice las cuentas bien y me di cuenta de que estoy bien, tengo el viático asignado justo para llegar al final, lo que no tengo la plata ahorrada que pensé que tenía.
Y ese es el cuento de como quedé como un pelotudo con todo el mundo que estaba en el camping y con la gente que moví allá en Uruguay.
El último día de Lucerna (la ciudad suiza donde estábamos) se fue Elisa del viaje. Todavía se queda unos días más por Europa pero por otros lares. La camioneta de ella estaba muy triste porque creo que es la única persona de la camioneta con la que todos se llevan bien. Vamos a ver si a la llegada logra aflojarle al pucho un poco.
De ahí salimos rumbo a la selva negra y después a Mulhouse en Francia. Para todos los que la están leyendo "muljaus", les aviso que no es así, la pronunciación sería "mulús".
En el camino en Alemania, fuimos detenidos por la policía. Primero nos pasaron y prendieron un cartel que decía "bitte no se qué" y pararon en un lugar. Nosotros los pasamos y seguimos dado que nadie sabía alemán, pero aparentemente quería decir estaciónese o algo así porque arrancaron atrás nuestro de vuelta y ahí si paramos. Un poco de pánico aparte de por ser parados, porque el conductor era Agu que no tenía libreta, sólo un certificado de la policía de Estonia diciendo que se la habían robado. Se baja un tipo y le damos los pasaportes, libreta de propiedad y demás cosas. Después del tipo se baja una policía alemana que estaba muy muy bien, lo cual llevó a una rutina de comedia de las mejores que se han presenciado mientras esperábamos a ver si nos llevaba o no.
Resulta que roban mucho por ahí, y vieron a una camioneta cargadísima y nos pararon. Aparte cuando vieron que a la camioneta francesa la manejaba un uruguayo más sospechoso parecía. Leticia les mostró la valija y eso y le contó lo que hacíamos. Ya para cuando abrís la valija y lo primero que ves son las bombachas de Carla colgadas para que se sequen ya ves que eso seguro que no es robado.
Llegado acá a Mulhouse (Mulús, acuérdense), por petición de Cleffi (a ella le gusta que la nombren en las cosas que ella considera que pasan gracias a ella), me puse a mirar el papelito con los vuelos a ver a que hora tenía el vuelo de NY a Miami el 28. Resulta que ahí me di cuenta de que mi vuelo es el 26, no el 28 como vengo diciendo desde al menos Asia, todo esto me di cuenta gracias a Lucía. Eso hace cerrar un poco mejor lo números de los días del blog, estaba empezando a pensar de que le había errado al número del título y hubiera sido un bajón, no lo habría admitido igual al error, habría hecho trampa con los títulos de las entradas.
Así es que creo que ahora me voy a hacer propietario del premio del bobo del viaje, algo que me enorgullece. Esto también sirve para taparles la boca a los de la camioneta que se piensan que nunca pongo las pavadas que hago yo, cuando claramente si no pongo más es sencillamente por la poca cantidad de errores que cometo.
Ahora es que Cleffi ya se relajó pensando que no voy a poner la razón de que ella sea la causa de que revisé el papel de los viajes, voy a atacar. Resulta que revisé el papel de los viajes porque ella no se anima a viajar sóla entre NY y Miami, por alguna razón no está con Agustín y quiere saber si alguno de nosotros va con ella o si cambian los dos el vuelo para no viajar sóla. Puse que era gracias a ella debido a que ella me lo reclamó enérgicamente pero también quería que evite ciertas partes de la historia. Debido a que este es un medio que defiende abiertamente la libertad de prensa, no voy a ocultar la verdad! Al menos hasta que alguien venga y me ofrezca plata por poner algo, ahí no me importa tanto si es verdad o no.
Con eso creo que voy terminando. Pegué un repunte ahora para ver si en la recta final llegamos al visitante 15.000. Los dejo con un pensamiento: los pedos son graciosos.
Tengo una deuda con ustedes, llegué hasta la costa amalfitana y después los distraje mostrándoles lo que escribía Alejandro y capaz que hasta alguno ni se dio cuenta. Lo que voy a hacer hoy es contarles ese pedacito entre que se fue Ale y vino Ale y después ya voy a no hablar mucho de los días que mi hermano contó, porque es medio embole capaz. Igual en mi cabeza todavía no tengo idea de lo que voy a escribir, así que esto son suposiciones nomás.
Recién llegados a Roma nos fuimos a nuestro hostel donde nos dejaron los gurises. Nos estábamos quedando en uno diferente al de ellos. Lo primero que vimos fue el ascensor, una caja de madera en una jaula de rejilla que parecía que era el primer ascensor de Roma, despacito nos subimos, aguantamos la respiración quietitos y apretamos el botón. Yo personalmente prefería arriesgar mi vida que cargar la valija de mi novia por las escaleras. Después de unos 20 segundos interminables llenos de ruidos extraños que ninguno hubiera quedado mal en una película segundos antes de que se cayera un ascensor llegamos arriba y respiramos.
Nos instalamos y salimos a recorrer Roma. Teníamos sólo dos días así que teníamos que hacer todo medio que a contrareloj. Visitamos las cosas más típicas ese día, Coliseo, Panteón y demás cosas viejas y nos volvimos. Vimos a un grupo de koreanos bailando Gangnam style que estuvo muy pintoresco.
El tránsito en Roma seguía siendo bastante caótico. Los autos se tiraban así nomás, los peatones se tiraban así nomás, omnibus y endemáses también, mirándolos hasta se podría decir que esos romanos están majaretas. Lo bueno es que el tránsito parece haber eliminado las bicicletas que no están diseñadas para sobrevivir en ambientes tan hostiles, así que al menos no tenías que ir preocupado por si oías una campanita atrás tuyo.
Al día siguente fuimos al Vaticano, cuenta como país, así que va a las estadísticas. Lleno de gente y más que nada lleno de viejos y de tours guiados. Recorrimos la plaza, vimos donde mataban al cardenal este en Ángeles y Demonios y seguimos dando una vuelta. Resulta que no es que tengas una libertad enorme para deambular por el Vaticano, a la mayoría de los lugares está muy claro que no podés entrar así nomás.
Otra cosa complicada del Vaticano eran los cientos de tipos que venían a ofrecerte tours por donde fuera. Que te evitavas las colas, que no se que, que no se cuanto, que te hablaban en inglés, en español y en lo que se te cantara.
Al final entramos al museo del Vaticano, la verdad que me tienen un poco cansado los museos, así que básicamente quería ir derecho hacia la capilla sixtina, cosa que era imposible debido a los miles de personas que iban admirando cada uno de los voladitos de los zócalos de cada cuarto y pasillo del lugar. Te daban unas ganas bárbaras de gritar, pechar tres viejas y salir a una velocidad aceptable para caminar. Voy a admitir que me puso de bastante mal humor. Cada tanto aparte algún tipo se ponía adelante mío y se le ocurría ser un buen samaritano y dejar pasar a absolutamente todo el mundo y me quedaba yo parado atrás como un banana sin poder avanzar.
Llegamos a la capilla sixtina, y probablemente el mal humor galopante que tenía en ese momento hizo que no la disfrutara ni un poquito, voy a decir que no me gustó, capaz que me juzgan y piensan que soy un insensible o un tarado, pero no disfruté de la capilla sixtina. Aparte creo que fui al único de todo el lugar (10.000 personas en algo un poco más grande que una cancha de básquetbol) que vino uno de seguridad y le dijo que no sacara fotos mientras todos alrededor estaban hasta sacando con flash.
Saliendo de la capilla vi una de las escenas más extrañas del viaje. No voy a decir que es lo que pienso que pasó, sólo voy a decir lo que vi. Una mujer sentada en una silla con las manos en la cara tipo llorando, un tipo parado al lado de ella que tenía más o menos su misma edad y por su ropa y apariencia era de la misma clase social (estoy dando a entender que era el marido pero tratando de no emitir juicios), el hombre estaba sosteniendo un vestidito de bebé. No había ningún bebé ni carrito por la vuelta. Ustedes saquen sus conclusiones.
Visitamos un par de lugares más, comimos algún helado y terminamos el último día de Ale en el viaje.
Al otro día almorzamos con toda la camioneta y fuimos al aeropuerto. La valija de Ale ganó 13 kilos en el mes y medio que estuvo acá. Postergamos lo más posible la entrada de Ale, pero en un momento se tuvo que ir. El peor momento del viaje sin lugar a dudas.
Nadie me vio llorar ni en el aeropuerto ni en el hotel, así que nadie tiene evidencias de que no siga siendo un hombre barbado y recio.
Tuve un par de días muy tranqui y entró el otro Ale, mi hermano. Resulta que yo tengo poca memoria con los nombres, y pensé que olvidarse del nombre de tu novia puede ser una cagada muy grande, así que para minimizar riesgos elegí una con un nombre que pueda recordar fácil.
Lo llevé a ver las cosas que había visto el primer día con Ale (es un embole escribir el nombre entero cada vez y así es como le digo a los dos, así que se van a tener que esmerar un poco y deducir quién es quién, no es tan difícil) y listo, ya al otro día salíamos para Florencia.
Acá esta parte ya la contó Ale la vez pasada, así que no hay mucha cosa. Florencia lindo y con un tipo que se llamaba Carter que creo que le gusté, Milán bien, frío en un camping y con un festejito doble de cumpleaños y de ahí a Suiza donde sí les voy a contar alguna cosa.
Entrar a Suiza después de estar en Italia es un poco shockeante. Pasás de ser un venado herido en el tránsito italiano a una bestia peluda sintiéndote que estás rompiendo todo el tránsito delicadito y prolijo suizo. Creo que ya lo contó Ale, pero el único vehículo que vi mandarse una cagada fue a otra camioneta de la generación.
Vimos un par de lugares y eso, pero no les voy a contar mucho de como eran... bueno, está bien les cuento, eran lindos.
Ya como el tercer día de Suiza estábamos con Ale paseando y fuimos a una tienda de ropa que vimos que estaba muy muy barata. Compramos un par de cosas para nosotros y algún regalo y pagamos con lo que nos iba quedando. Después fuimos a un cajero y fui a sacar plata suiza. Al principio puse 450 francos (500 dólares) y me dijo que mi saldo era 0, después puse 300 y me dijo lo mismo. Ahí lo que procedí a hacer fue entrar en pánico pensando que me habían clonado la tarjeta en algún lado y puteando a diestra y siniestra. Me puse a sacar cuentas y pensaba que tenía lo que correspondía al viático que quedaba (no mucho por ser fin de mes) y unos 400 o 500 dólares más ahorrados. Yo no me hice el supernet para poder mirar el saldo en internet, así que mis cuentas eran mentales de cada vez que encontraba un cajero que me decía el saldo. Resulta que eso no pasa nada seguido, ponele que me pasó una vez en toda Europa.
Bueno, llegué al camping, llamé a mi madre que es la apoderada de mi cuenta, llamé al santander, lo único que me dijeron fue que no tenía la plata que yo pensaba que tenía, llamé a mi novia y básicamente moví a todo el mundo.
Después de toda una tarde de estar en crisis esperando, mi madre logró ir al banco y bloqueó mi tarjeta y me habilitó la cuenta de internet a poder de convencimiento nomás, porque resulta que no se porque, ella no estaba anotada como mi apoderada (eso sí pienso que no es mi culpa). Me puse a mirar la cuenta a ver que había pasado y resulta que no era que me habían sacado plata en algún lado, resulta que mis cuentas mentales venían arrastrando error y soy más pobre de lo que pensaba. Al principio me vi teniendo que comer arroz para llegar al fin del viaje, después me calmé, hice las cuentas bien y me di cuenta de que estoy bien, tengo el viático asignado justo para llegar al final, lo que no tengo la plata ahorrada que pensé que tenía.
Y ese es el cuento de como quedé como un pelotudo con todo el mundo que estaba en el camping y con la gente que moví allá en Uruguay.
El último día de Lucerna (la ciudad suiza donde estábamos) se fue Elisa del viaje. Todavía se queda unos días más por Europa pero por otros lares. La camioneta de ella estaba muy triste porque creo que es la única persona de la camioneta con la que todos se llevan bien. Vamos a ver si a la llegada logra aflojarle al pucho un poco.
De ahí salimos rumbo a la selva negra y después a Mulhouse en Francia. Para todos los que la están leyendo "muljaus", les aviso que no es así, la pronunciación sería "mulús".
En el camino en Alemania, fuimos detenidos por la policía. Primero nos pasaron y prendieron un cartel que decía "bitte no se qué" y pararon en un lugar. Nosotros los pasamos y seguimos dado que nadie sabía alemán, pero aparentemente quería decir estaciónese o algo así porque arrancaron atrás nuestro de vuelta y ahí si paramos. Un poco de pánico aparte de por ser parados, porque el conductor era Agu que no tenía libreta, sólo un certificado de la policía de Estonia diciendo que se la habían robado. Se baja un tipo y le damos los pasaportes, libreta de propiedad y demás cosas. Después del tipo se baja una policía alemana que estaba muy muy bien, lo cual llevó a una rutina de comedia de las mejores que se han presenciado mientras esperábamos a ver si nos llevaba o no.
Resulta que roban mucho por ahí, y vieron a una camioneta cargadísima y nos pararon. Aparte cuando vieron que a la camioneta francesa la manejaba un uruguayo más sospechoso parecía. Leticia les mostró la valija y eso y le contó lo que hacíamos. Ya para cuando abrís la valija y lo primero que ves son las bombachas de Carla colgadas para que se sequen ya ves que eso seguro que no es robado.
Llegado acá a Mulhouse (Mulús, acuérdense), por petición de Cleffi (a ella le gusta que la nombren en las cosas que ella considera que pasan gracias a ella), me puse a mirar el papelito con los vuelos a ver a que hora tenía el vuelo de NY a Miami el 28. Resulta que ahí me di cuenta de que mi vuelo es el 26, no el 28 como vengo diciendo desde al menos Asia, todo esto me di cuenta gracias a Lucía. Eso hace cerrar un poco mejor lo números de los días del blog, estaba empezando a pensar de que le había errado al número del título y hubiera sido un bajón, no lo habría admitido igual al error, habría hecho trampa con los títulos de las entradas.
Así es que creo que ahora me voy a hacer propietario del premio del bobo del viaje, algo que me enorgullece. Esto también sirve para taparles la boca a los de la camioneta que se piensan que nunca pongo las pavadas que hago yo, cuando claramente si no pongo más es sencillamente por la poca cantidad de errores que cometo.
Ahora es que Cleffi ya se relajó pensando que no voy a poner la razón de que ella sea la causa de que revisé el papel de los viajes, voy a atacar. Resulta que revisé el papel de los viajes porque ella no se anima a viajar sóla entre NY y Miami, por alguna razón no está con Agustín y quiere saber si alguno de nosotros va con ella o si cambian los dos el vuelo para no viajar sóla. Puse que era gracias a ella debido a que ella me lo reclamó enérgicamente pero también quería que evite ciertas partes de la historia. Debido a que este es un medio que defiende abiertamente la libertad de prensa, no voy a ocultar la verdad! Al menos hasta que alguien venga y me ofrezca plata por poner algo, ahí no me importa tanto si es verdad o no.
Con eso creo que voy terminando. Pegué un repunte ahora para ver si en la recta final llegamos al visitante 15.000. Los dejo con un pensamiento: los pedos son graciosos.
mis bombachas te gustan... asumilo... te voy a regalar una para que la encuedres y la percha es regalo especial para ale (novia) no ale campora, ya que ale si lava sus prendas de ropa interior, cosa que ale (hermano) dudo que haga.
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