martes, 23 de octubre de 2012

Día 200!!!

Bueno, está bien, en realidad no es el día 200, es el día 202, pero como se me pasó, igual lo quise festejar, así que: siiiiiii!!!! Día 200!!!!!!!!!!

Vamos a ver, en realidad tengo un montón para contar, todo Italia me queda, así que lo voy a hacer en tandas me parece, salvo que resulte que para cuando vaya por la mitad me de cuenta de que me falta material y siga para rellenar.

Vamos a arrancar con la llegada a Italia. Entramos por Venecia, es un lugar bastante recomendable para empezar Italia. Nos quedamos en un camping que quedaba a las afuera, nos alquilamos para los 7 2 cabañas y una tienda porque se habían acabado las cabañas. Ale y yo nos quedamos en la tienda y las cabañas se las repartieron entre los gurises.

Llegamos de tarde y salimos en seguida para ver como estaba la cosa. Compramos una tarjeta de omnibus que era una sóla y te cargaba viajes, nos explicaron como se usaba y yo compré suficientes viajes como para ir y volver todos los días que estábamos ahí.

Venecia es muy muy lindo. Yo pensaba que iba a estar como medio hecho de mentira para los turistas, pero si bien está todo muy armado alrededor del turismo sigue siendo como que de verdad.

Una de las cosas que estaba bueno de haber llegado a Venecia para mi es que los precios iban a estar un poco más altos, entonces no íbamos a poder llenarnos de porquerías como hicimos en gran parte de europa del este. Bueno, resulta que no estaba tan caro Venecia, así que adivinen quién se compró un montón de cosas ahí.

Así como llegamos empezamos a ver tiendas con collares, caravanas, cuadritos, posters y demás recuerditos y cosas. Estaba todo lleno de cosas hechas con cristal de Murano, ue es una islita que está al lado de Venecia y que son muy colorinchudos, casi como un plato de Sarajevo. Ya desde el principio mi novia se puso a ver esos collares y caravanas, listo, decidió que se iba a comprar un par de collares para regalo y eso, eso está bien, un lindo regalo y todo, el problema fue que le gustaron las caravanas, pero no sabía si comprarlas o no. Ahí es cuando surge el problema, si dice que sí, que lo va a comprar, bueno, la acompañás y tratás de que lo compre lo más rápido posible, porque no vas a poder lograr que no lo compre. El problema es cuando no está segura de si quiere algo, ahí son días de "ay, no se..." y de "vos que decís?" y demás frases que más que intentos de conversación son trampas, la respuesta equivocada puede traer consecuencias nefastas.

Bueno, seguimos recorriendo todos esos días, la gente nos dijo que lo más divertido era perderse en Venecia, resulta que no tenés mucha opción más que perderte en venecia. No hay una calle que continúe por más de 200 metros. Ni siquiera digo de una calle recta, digo de una calle zigzagueante pero que sea la misma calle todo el tiempo. Todas las calles son angostas, no sabés nunca en done estás y tenés que basarte básicamente a suerte. Lo que hacíamos era recorrer en una dirección general que usualmente no sabíamos ni siquiera si estábamos yendo en esa dirección y cuando estábamos cansados mirábamos el mapa y enfilábamos la vuelta, lo que muchas veces quería decir que al camping llegábamos molidos porque te llevaba muchísimo tiempo llegar desde donde decías que estabas cansado hasta la estación de ómnibus, muchas veces te perdías en el camino de vuelta y hacías el triple del recorrido.

Hay muchos gondoleros por todos lados, y uno de los días que estábamos recorriendo resulta que un gondolero que estaba en un puente tratando de conseguir algún cliente se le puso a cantar a mi novia mientras pasaba. Esas cosas a mi no me ponen nada celoso y como se me presentó una chance de poner a mi novia incómoda le empecé a decir cosas y ella me respondía que no había sido para ella y después me decía que era un tarado y que no, que desagradable el tipo ese, mientras se ponía toda colorada. La cuestión es que después se pasó cantando esa canción por los dos días siguientes más o menos, así que perdió toda chance de defenderse después de eso y pude usar ese argumento a mi favor a lo largo de esa semana.

Uno de los días nos fuimos a Murano y a Burano que son dos islitas de ahí cerquita. Murano es donde hacen el vidrio soplado y Burano tiene todas las casitas pintadas de colores muy vivos y todas diferentes.

La cuestión es que así como llegamos a Murano me di cuenta de que no la iba a pasar bien, ya de pique empezamos a entrar a tiendas de collares y cosas. El collar salió relativamente rápido por suerte, pero las caravanas me dolieron. Dos horas de recorrida entrando a muchas tiendas y en cada una preguntándome que me parecía. Si le decía que no se enojaba, si le decía que sí, que las comprara, me decía que no lo decía convencido, si le decía que hiciera lo que quisiera me decía que nunca la ayudaba, así que a la vigésima tercera tienda, salió y empezamos a caminar, cuando íbamos unos 100 metros empezó de vuelta con que no sabía y que no se que, así que la agarré y la arrastré para atrás a la tienda con Agustín y Lucía riéndose atrás, la metí adentro y la obligué a comprar caravanas y ya está, solucionado el tema. Estuvimos cerca de tener que hacer algo parecido con una pulsera, pero amenacé con sin querer empujarla a un canal y la cosa quedó por ahí.

La comida en Venecia era muy muy buena. Comí pizza prácticamente todos los días. Mucho jamón crudo, mucha muzarella de búfala, todo era riquísimo. Italia está primero en este momento en el ranking de comidas. Diría que tienen un gusto muy parecido al nuestro, pero me parece que en realidad somos nosotros con el gusto parecido a ellos.

Después del último día de Venecia, una de las cosas que tuve que hacer fue darle la tarjeta con los pasajes de ómnibus a Darío, porque resulta que no aprendí como usarla y de los 12 viajes que compré, me quedé con 6. Viajamos sin pagar un montón de veces y me di cuenta el último día.

Salimos hacia la Costa Amalfitana. el penúltimo de los lugares a los que iba con Alejandra. Nos quedamos en un apartamento en Salerno todos los días y recorríamos desde ahí. El apartamento era en teoría de dos cuartos, yo subí con el tipo y entramos a la cocina, yo estaba un poco distraído al principio y en un momento el tipo dijo, bueno, y este es el segundo cuarto y entramos a un cuarto con un sillón cama y una cama doble que salía de la pared. Bárbaro, un buen segundo cuarto, me quedé esperando por el primero y no venía, y bueno, el tipo se fue y yo me quedé esperando por el segundo cuarto. Al final le pregunté a las gurisas y me dijeron que el primer cuarto era la cocina que tenía un par de cama tipo cuchetas que salían de la pared.

La entrada a la ciudad fue bastante caótica. Los tipos manejando son unos animales, es básicamente la supervivencia del más fuerte y el que termina pasando frente al otro es el que demuestra más convicción. Se estacionan en cualquier lado, las esquinas es uno de los lugares favoritos donde llegan a haber dos juntos estacionados. Si no encontraron un lugar no pasa nada, se estacionan en doble fila, así que era normal ver a alguien tocando bocina adentro de un auto hasta que el que estaba mal estacionado aparecía.

Las calles eran muy finitas y con los tipos estacionados quedaban peor, así que manejar con la Traffic por ahí era algo bastante parecido a una tortura.

Agu y Cleffi se quedaron en la casa de lo que sería un tío de ella, pero no se, pregúntenle a ella bien porque me parece que le cayeron a la casa a un desconocido que resulta que se apellidaba Cleffi.

Tuvimos un día de recorrida por Salerno, en el que descubrimos que hay bastante poca cosa en Salerno, y que los domingos está todo cerrado. Mi novia casi me come un brazo en un momento pero después de mucho tiempo encontramos un restaurantecito que creo que estaba cerrado pero igual entramos y llamaron al cocinero y nos dieron comida.

Al otro día salimos a recorrer la costa amalfitana. Si un día están en Italia y dicen, "che, vamos a recorrer la costa amalfitana", consigan el auto más chico disponible. Bajo ningún concepto vayan en una Renault Traffic o en nada que se parezca en tamaño. Es una carretera contra el agua que va rodeando las montañas. Tiene el espacio justo para que pasen dos autos y en las curvas no ves absolutamente nada de que es lo que viene del otro lado. Igualmente a los italianos no parece importarle y van a la mima velocidad a la que y voy en la ruta 8.

La ruta va pasando por pueblitos. Queriendo entrar a Amalfi nos pasamos de la única entrada, así que tuvimos que dar una vuelta en U en la ruta y volver. Yo (que me olvidé de mencionar que era el conductor) estaba sufriendo. Las personas con sentido del olfato alrededor mío tampoco la estaban pasando muy bien. Logramos dar la vuelta en un lugar y llegamos de nuevo. El único estacionamiento que había no tenía lugar y nos fuimos a meter en una callecita y nos paró un policía y nos dijo que no podíamos entrar, así que tuvimos que pegar marcha atrás y salir. Por suerte el policía paró el tránsito para que pudiera irme, sino era imposible. Me miraron las demás, me preguntaron que quería hacer y les dije que prefería seguir y no parar nada ahí, como me veían la cara de sufrimiento me dijeron que sí, que seguíamos. Tanto se apiadaron de mi que me dijeron que me iban a comprar una camiseta nueva para que pudiera sacarme esa que tenía.

Si querías parar en un lugar, muchas veces tenías que hacerlo en la ruta, y después para llegar a donde querías tenías que ir caminando por la misma ruta donde los autos te ven a último momento y por donde no pasan dos autos y vos por el mismo lugar. Ese deporte de caminar por la ruta amalfitana se llama extreme walking, y si lo hiciste ningún tipo que haya hecho bungee jumping puede decirte nada.

Paramos en un par de lugares, uno que no me acuerdo del nombre, Praiano y Sorrento, que no tiene sorrentinos pero sí mucho limoncello. En el lugar sin nombre bajamos a la playa (unos 300 metros bajamos y después subimos), y nada más. En Praiano comimos, mi novia casi se queda con el italiano de la panadería donde compramos el almuerzo y creo que nada más. Ya en Sorrento recorrimos una callecita muy linda llena de tiendas, muchas eran de licores y chocolates y daban muestras gratis, así que probé chocolates varios, limoncello, crema de limoncello y demás cosas.

Volvimos y la ruta que llevaba directo a la autopista estaba cerrada por alguna razón, así que en vez de volver derecho, tuvimos que hacer una hora y media más por la costa, ya de noche. Ese camino incluyó unos 10 minutos de estar parado de frente a un ómnibus porque no pasábamos los dos. Al final tuve que echar marcha atrás por un par de centenares de metros a unos 3 cm de la piedra de la montaña hasta encontrar un lugar lo suficientemente ancho para pasar los dos.

Todos coincidimos de que lo mejor que pudo pasar fue que Lucía no hubiera estado ese día con nosotros porque podrían haber pasado varias cosas, que se bajara de la camioneta después de los primeros dos kilómetros, que se hubiera muerto de un ataque, que Agustín se hubiera muerto de algo por tener que tratar de calmarla, o que hubiera resultado asesinada de alguna forma.

Una de las primeras cosas que voy a hacer cuando llegue es ir a la intendencia, decir que manejé por la costa amalfitana desde Salerno hasta casi Nápoles en una Renault Traffic y que parte de ese recorrido fue de noche, y todo eso sin hacerle ni un sólo rayón a la camioneta, después de decirles eso voy a pedir que por favor me den la libreta de transporte internacional de pasajeros, creo que me la gané.

La pobre Ale que venía en el asiento del acompañante terminó toda contracturada de pasarle a centímetros de las piedras cada vez que aparecía un auto en frente.

Al otro día de esto fuimos a Pompeya, est vez por la autopista. Visitamos ahí, hubieron unos incidentes con la entrada porque en teoría si eras estudiante de arquitectura entrabas gratis, pero algunos lograron entrar gratis y otros no y después no te devolvían la plata. Fueron muy interesantes, pero la verdad me embolé un poco y no los voy a contar.

Y ta, más o menos esto fue lo que nos pasó entre Venecia y la costa amalfitana. Tengo para contar todavía Roma, Milán y lo que va de Suiza que está muy lindo, pero lo dejo para otra. También lo que voy a hacer es dejarlo a mi hermano que me está acompañando ahora escribir acá, más que nada porque si lo pone en facebook con la cantidad de amigos que tiene, voy a conseguir una torta de visitas.

Acuerdensé, cuando vayan a hacer caca, primero miren si hay papel, les digo por un par de experiencias feas que he tenido. Nos vemos.

1 comentario:

  1. tus reflexiones de cierre me encantan pali.. sos nuestra sarah jessica parker... columnista estrella del viaje... segui con las relexiones del final

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