miércoles, 22 de agosto de 2012

Desde el día 124 - Tomo 2

Y entonces dejamos Dinamarca.

Arrancamos a manejar rumbo a los Fiordos, yo realmente no sabía mucho que nos iba a esperar, pero nomás con haber visto un par de fotos, ya era de los lugares que más me llamaban la atención para visitar.

El primer día fue de puro manejo. Después de dejar a Marcelo arrancamos a avanzar parando muy poquito. Entramos a Suecia y seguimos para tratar de acercarnos lo más posible a Oslo.

Para dormir empezamos a buscar algún lugar para estacionar el auto y tirar alguna carpa. En un momento entramos a una estación de servicio ya bastante de noche y no nos llamaba mucho la atención, pero de golpe vimos a otra traffic de la generación y paramos a ver que tal. Resultó que era la camioneta de los ejecutivos y estaban Fredy, Luis, Sofía y todos esos y atrás de el estacionamiento había como un parquecito, así que nos hicimos los boludos comiendo ahí y a último momento armamos las carpas y nos tiramos. Al otro día nos despertamos temprano y había llegado otra camioneta y teníamos como 10 carpitas verdes ahí instaladas. Fuimos los primeros en despertarnos y levantar campamento, por suerte, porque después nos vieron de la estación y llamaron a la policía porque no se podía acampar ahí, pero no pasó nada, los policías miraron un poco y se fueron.

Seguimos manejando, entramos a Noruega y pasamos por al lado de Oslo. Nuestra intención era quedarnos a mitad de camino entre Oslo y Bergen que es una ciudad bien al oeste de Noruega y era el punto de retorno digamos. El paisaje empezó a cambiar de a poco y empezamos a quedar todos embobados. Encontramos un lugarcito con mesas y un baño en la carretera y paramos a almorzar. Me metí por un caminito que había al lado y vi que había un arroyo pasando por ahí y ahí mismo estrené la caña mientras los demás comían. Estaba visto que no iba a haber nada, pero igual estuve un rato y me volví. Encontré frambuesas silvestres, me comí un par.

Antes de irnos vino una familia de motoqueros que se tiró al suelo a dormir un poquito. Acá si tenés moto tenés que hacer una inversión en ropas tremenda. Todos tienen unos trajes de cuero con rodilleras, coderas y demás artilugios. Se bajan de la moto y casi no pueden caminar. Aparte tiene que hacer juego con la moto, sino es una cagada.

Yo estaba con la fecha de vencimiento muy cerca, porque me había bañado a la salida del camping de Copenhague y ya llevaba una noche y lo que iba de ese día sin bañarme. Para ser honesto estaba bastante preocupado porque la tesitura de un par en la camioneta era no pagar ningún alojamiento en todo el viaje a través de los fiordos. El tema es que ahí son tan tranquis que es el único lugar que podés parar y armar una carpa en cualquier lado con la camioneta al lado y no te va a pasar nada. Si la dejás abierta incluso es más probable que termines con cosas de más a que te roben algo.

Seguimos en carretera y el paisaje siguió mejorando y el estado sanitario de la camioneta y particularmente mío se volvía cada vez más preocupante. En una agarramos una seguidilla bastante jodida de túneles, incluyendo uno de casi 25 kilómetros y cuando salimos nos metimos en una estación de servicio que descubrimos que tenía duchas. Ahí el sol brilló, los pájaros cantaron y la gente en la camioneta se ilusionó con poder volver a respirar adentro sin tener que sacar la cabeza por la ventana.

Todos bañados y hermosos empezamos a ver a donde íbamos. Yo con el descubrimiento de las estaciones con duchas y drogado con shampoo ya me puse totalmente de acuerdo con la vida del homeless y ya decidí que no iba a pagar por estadía en ningún lado. Terminamos juntándonos con la camioneta donde estaba Carla y después de dar unas vueltas complicadísimas llegamos a un camping en una especie de pueblito a orillas de un lago. La recepción estaba cerrada, así que fuimos y nos instalamos al lado de unas carpas que habían y dormimos ahí. Al otro día, siguiendo los pasos dados en el Reino Unido por la camioneta liderada por Palomeque, nos levantamos antes de que abriera la recepción y nos fuimos, así seguimos nuetro viaje sin pagar alojamiento. No nos juzguen, el viaje le hace cosas a la gente.

Como estaba lloviendo nos decidimos a ir hasta Bergen y recorrer ahí, ya que quedarse al lado de un lago tirados no iba a resultar tan disfrutable. Nos fuimos hasta ahí, recorrimos, paseamos por el mercado del puerto, nos babeamos mirando peces y mariscos que estaban claramente fuera de nuestro presupuesto, conocimos a un uruguayo o dos que estaba trabajando ahí y cuando nos aburrimos seguimos.

Nuestro plan era encontrar algún lugar donde pudieramos pasar la mañana pescando o algo y salimos por una ruta atentos a eso. Después de algunos kilómetros encontramos el paraíso en la tierra. Era un P (por las dudas para los que no sepan, un P es como una parada de descanso para conductores) que era lo más parecido a la perfección posible. Estaba lloviendo, así que este P tenía un techito con una mesa abajo, queriamos pescar, tenía una bajada hasta el agua con una especie de explanada para ubicarse y estar todo el tiempo que se te cante, tenía una vista espectacular a las montañas, la ruta era relativamente poco transitada y los baños estaban muy buenos, al menos hasta que los agarró Agustín.

Me puse a pescar un rato, sin éxito, y me corrió la lluvia, así que me puse a cocinarme algo. El resto de la gente también se cocinó, comimos y cuando estaba todo tranqui las gurisas se metieron a dormir a la camioneta y el Agu y yo nos armamos la carpa.

Al otro día me levanté temprano, agarré la caña y me fui a pescar un rato más, de nuevo con poco éxito. Después se me sumaron Lu y Agu que cada uno se armó una caña con unas ramas, Lucía con unos anzuelos y una bolla que se había comprado y Agu con una tanza y anzuelo que había ahí tirada y de bolla un corcho de botella. Estuvimos toda la mañana en eso, sacamos dos de los peces más feos e incomibles de la historia y ta. La pesca más interesante de la mañana fue el haber encontrado una cosa de herramientas que se habían dejado unos que habían ido a pescar (tabién sin éxito) la noche anterior, es de esas que tienen tenaza, navaja, serrucho y demás cosas todo en uno, ahora está en mi cajita de pesca.

Lo que vimos ahí fueron unas especies de delfines que saltaban medio a lo lejos. No tengo mucha idea de que eran, pero parecían toninas. Una investigación muy básica me llevó a deducir que eran unos niser, que parecería que son como ballenas enanas o algo así, pero no pude descubrir mucho. La cuestión es que si nos ponemos a hablar con alguien de los fiordos decimos que vimos delfines.

Salimos ese día y empezamos a subir y subir hasta que empezaos a ver que la nieve estaba más o menos a nuestra altura y en algunos lugares no estaba tan lejos del camino. En un momento nos cruzamos con una parte bastante llena de nieve y nos bajamos todos corriendo como nenes de la camioneta y nos empezamos a tirar bolas de nieve y boludear. Nos fuimos cuando le emboqué un bolazo en la nuca a Tefa y dejó de ser tan gracioso.

Al otro día salimos, en busca de la gran estación de servicio con ducha salvadora. Siendo domingo se nos complicó encontrar algo abierto, pero ya en la noche encontramos una que tenía como una especie de restaurante con habitaciones tipo hotel y que tenía duchas. Las duchas anteriores vos ponías 10 coronas y te daba 6 minutos de agua caliente en un lugar bastante incómodo, esta averiguamos y salía 30, un platal, pero te daban la llave del baño y tenías agua ilimitada. No es necesario decir que fui, me llevé la compu para cargarla en un enchufe, le destrocé el water y me tomé la ducha más larga de la historia. Salí hecho una gelatina. Los demás hicieron exactamente lo mismo así que terminamos estando como 2 horas en esa estación.

Cuando arrancamos le hice mi primer abollón a la camioneta. Por el retrovisor al tener la parte de atrás completamente llena de bultos no se ve nada, así que las reversas las manejás con los espejos laterales para no rallar nada y cuando te acercás algo de atrás la camioneta te avisa con unos pitidos que a medida que te acercás van aumentando en velocidad. Resulta que se taró la camioneta o algo que empezó a sonar el pitido (que te avisa que estás a metro y medio de algo más o menos) y medio segundo después nos damos contra una cosa de nafta. Por suerte fue suave y es ahora un abolloncito en el guardabarro de atrás.

Terminamos durmiendo en un lugar bastante precario la verdad, pero igual todo bien. Nos levantamos, los gurises desayunaron y seguimos camino. Ya el paisaje empezó a dejar de ser tan espectacular y dejamos los fiordos atrás. Una de las partes más impresionantes del viaje. El mejor paisaje que he visto sin dudas.

Pasamos por al lado de Oslo otra vez y entramos a Suecia. Estuvimos buscando algún lugar para quedarnos cerca de algunos lagos que habían, dispuestos ya a pagar por un alojamiento, pero los pueblos que habían eran bastante industriales y no eran tan lindos para quedarse. Paramos en un super y vimos que los precios habían bajado significativamente y empecé a comer como un animal. Me surtí de almuerzo, pan, coca, galletitas y chocolate y seguimos. Almorzamos en una especie de parquecito bastante agradable donde armamos todo en el pasto pero terminamos comiendo adentro de la camioneta porque Agustín genera una atracción increíble hacia las abejas.

Esa noche terminamos bastante más cerca de Estocolmo de lo planeado en el único P que apareció pero que terminó siendo muy lindo. Cuando nos estábamos por acostar después de comer y todo cayeron la camioneta de Rodrigo y otra más que estaban festejando un cumpleaños. Los ayudé con un par de hamburguesas que no se podían terminar y nos terminamos acostando a las 3 de la mañana. El bosque alrededor del P quedó completamente cubierto de carpas Quechua. La gente que vea algo así se puede llegar a pensar cualquier cosa.

Al día siguiente nos tiramos hasta Estocolmo donde nos metimos a un camping y nos alquilamos una cabañita de más o menos 4 X 2 para cuatro personas y tiramos un colchón inflable en el piso. Sentir paredes a tu alrededor está bueno después de como 10 días de carpa.

Hoy ya estamos en viaje hacia Finlandia en un Ferry muy bueno con internet (por momentos) varios restoranes, casino, camarote, algún bailongo por ahí, free shop y hasta duchas que van a ser usadas en cualquier momento. Tenemos 12 horas de viaje pero que van a ser muy disfrutadas.

Esto de tener que escribir tantos días atrasados resultó bastante cansador, así que voy a tratar de no atrasarme tanto a partir de ahora.

Con esto voy a terminar este tomo dos del relato porque acaba de llegar Lucía con la noticia de que hay un pelotero gigante acá y voy a averiguar si hay un límite de tamaño para poder entrar. Y para los que les interesa llevar la cuenta, hoy es el día 139.

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