No vengo cumpliendo mucho con el blog últimamente. Me descansé en Berlín y ahora no tengo un lugar donde sentarme a escribir con internet y un enchufe, así que fue quedando para atrás.
Como me quedaron tantas cosas para atrás voy a hacer esto en dos tomos. Para empezar porque sino me quedaría muy larga la cosa, después para que ustedes en vez de entrar una vez sóla tengan que entrar dos y me suban las estadísticas, y aparte porque estuve hablando con los que van a hacer la película y decidimos que hacer una secuela de esta entrada serviría mucho económicamente. Así como a El Hobbit lo van a largar en tres partes siendo un libro mucho mas corto que cualquiera de los tres tomos de El Señor de los Anillos, a esto lo reparto en dos.
Desde lo último que puse ya hicimos un montón de kilómetros. Salimos de Berlín, cruzamos en ferry desde Rostock hasta Copenhague, recorrimos un par de días ahí, nos recorrimos los fiordos y ahora estamos en Estocolmo.
Allá en Berlín pasé un par de días más en lo de Pau que estuvieron muy cómodos. Tienen un sillón enorme y muy cómodo que seguro voy a extrañar. Tenía cocina, internet, baño, tele, un despelote, la verdad que por culpa de ese apartamento me quedé sin conocer un par de lugares de Berlín.
Ya el viernes pasado me mudé para el apartament que habían alquilado Agustín, Lucía, Tefa y Marcelo y me quedé en un cuarto extra que había. La verdad que después de lo extremo del apartamento de París, los apartamentos de Berlín eran un disparate de grandes, me tiraba pedos y a los pocos segunds ya se habían diluído en todo el cuarto y ni los sentía.
Nos hicimos alguna comida, el Wally, también conocido como Meme, Marcelo, Gilberto por el Agu (pero pronunciado tipo Gilberto Gil), y ahora a partir de la enfermedad que lo tuvo en el apartamento 6 de los 7 días de Berlín, el Vari, se hizo a través de las manos de Tefa unas pizas a la sartén y de postre hice unos panqueques de manzana, que para variar me fui al joraca con la cantidad y después de dos días de darles igual le quedaron para Francisca, la cubana que fue a levantar las llaves del apartamento y a limpiar.
El domingo nos fuimos a una feria muy rara, una mezcla entre Tristán Narvaja y algo que yo no conozco, así que usen Tristán Narvaja de referencia e inventenle algo raro que se les pinte y ta. Habían puestos de ropa nueva y usada, artesanías, cosas viejas onda cámaras, discos de vinilo, y cosas mucho más porqueriosas onda vajilla y juguetes viejos, habían puestos de comida de todo tipo y color y la parte que la hacía particularmente rara era un parque con pila de gente, habían muchos músicos tocando desperdigados por ahí, algunos con más éxito que otros y había una especie de anfiteatro con un par de miles de personas sentadas mirando a gente que cantaba karaoke. Habían un par de parlantes que no estaban en el mejor de los estados y no ayudaban a los talentos ya bastante cuestionables que se subían ahí. Lo raro es que la gente realmente estaba muy emocionada, aplaudiendo, gritando cantando y bailando, y a los que cantaban horrible les daban para adelante.
Los alemanes muy bien y muy raros, habían de todos los tipos posibles, darks, muy darks, extra darks, semi hippies y cosas en el medio. Lo que son un poco chantas aveces, pónganle que si van a comprar media docena de huevos, fíjense que estén todos, porque puede pasar que hayan 5 nomás. También ojo con las bicicletas, están por todos lados y van a una velocidad bastante alta, yo todavía me despierto aveces escuchando las campanitas de bicicletas atrás avisándome que si no me corro me van a pasar por arriba.
Salimos ese día rumbo a Dinamarca. Llegamos de tardecita a un camping y ya de pique nos dimos cuenta de que nos iba a doler muchísimo la billetera ahí. El resto de la camioneta se mandó unos surtidos gigantes cosa de no gastar un solo peso en comida acá, yo no fui tan precavido, por un lado porque no me dan las pelotas y por otro porque la verdad que me muero del embole de comer todos los días las mismas cosas, como yo no tengo hambre nunca, prefiero no comer a que comer algo que no sea muy rico, algo que pasó un par de veces. El surtido de Carla era una cosa bestial, me ofrecí a cargarle una mochila y me engañó a que le cargara la bolsa con el surtido y estoy seguro de que pesaba más que la valija.
El camping salía caro pero de última valía lo que pagamos, yo me bañé siempre en un baño que era un cuarto privado como de tres por tres con wáter, dos duchas y todo. Cada vez que iba, me llevaba un alargue y 8 artículos más o menos para cargar en el enchufe. Me instalaba, hacía caca jugando algún jueguito en el ipod, me bañaba muy tranqui y en total estaba un poco más de media hora ahí adentro y salía con la máquina pronta para ver alguna película.
Estábamos en el mismo camping que la kangoo celeste y aprovechamos para jugar un partidito en una cancha que estaba atrás de un monte de árboles y que muchos equipos de primera quisieran tener para jugar. Los estados físicos que ya no eran una cosa bárbara, están muy muy deteriorados. Con Darío cuando nos dimos cuenta que correr no estaba saliendo empezamos a jugar a lo veterano gordo en el fútbol 5 y terminamos ganándole al equipo de Nico y Agustín.
Como me quedaron tantas cosas para atrás voy a hacer esto en dos tomos. Para empezar porque sino me quedaría muy larga la cosa, después para que ustedes en vez de entrar una vez sóla tengan que entrar dos y me suban las estadísticas, y aparte porque estuve hablando con los que van a hacer la película y decidimos que hacer una secuela de esta entrada serviría mucho económicamente. Así como a El Hobbit lo van a largar en tres partes siendo un libro mucho mas corto que cualquiera de los tres tomos de El Señor de los Anillos, a esto lo reparto en dos.
Desde lo último que puse ya hicimos un montón de kilómetros. Salimos de Berlín, cruzamos en ferry desde Rostock hasta Copenhague, recorrimos un par de días ahí, nos recorrimos los fiordos y ahora estamos en Estocolmo.
Allá en Berlín pasé un par de días más en lo de Pau que estuvieron muy cómodos. Tienen un sillón enorme y muy cómodo que seguro voy a extrañar. Tenía cocina, internet, baño, tele, un despelote, la verdad que por culpa de ese apartamento me quedé sin conocer un par de lugares de Berlín.
Ya el viernes pasado me mudé para el apartament que habían alquilado Agustín, Lucía, Tefa y Marcelo y me quedé en un cuarto extra que había. La verdad que después de lo extremo del apartamento de París, los apartamentos de Berlín eran un disparate de grandes, me tiraba pedos y a los pocos segunds ya se habían diluído en todo el cuarto y ni los sentía.
Nos hicimos alguna comida, el Wally, también conocido como Meme, Marcelo, Gilberto por el Agu (pero pronunciado tipo Gilberto Gil), y ahora a partir de la enfermedad que lo tuvo en el apartamento 6 de los 7 días de Berlín, el Vari, se hizo a través de las manos de Tefa unas pizas a la sartén y de postre hice unos panqueques de manzana, que para variar me fui al joraca con la cantidad y después de dos días de darles igual le quedaron para Francisca, la cubana que fue a levantar las llaves del apartamento y a limpiar.
El domingo nos fuimos a una feria muy rara, una mezcla entre Tristán Narvaja y algo que yo no conozco, así que usen Tristán Narvaja de referencia e inventenle algo raro que se les pinte y ta. Habían puestos de ropa nueva y usada, artesanías, cosas viejas onda cámaras, discos de vinilo, y cosas mucho más porqueriosas onda vajilla y juguetes viejos, habían puestos de comida de todo tipo y color y la parte que la hacía particularmente rara era un parque con pila de gente, habían muchos músicos tocando desperdigados por ahí, algunos con más éxito que otros y había una especie de anfiteatro con un par de miles de personas sentadas mirando a gente que cantaba karaoke. Habían un par de parlantes que no estaban en el mejor de los estados y no ayudaban a los talentos ya bastante cuestionables que se subían ahí. Lo raro es que la gente realmente estaba muy emocionada, aplaudiendo, gritando cantando y bailando, y a los que cantaban horrible les daban para adelante.
Los alemanes muy bien y muy raros, habían de todos los tipos posibles, darks, muy darks, extra darks, semi hippies y cosas en el medio. Lo que son un poco chantas aveces, pónganle que si van a comprar media docena de huevos, fíjense que estén todos, porque puede pasar que hayan 5 nomás. También ojo con las bicicletas, están por todos lados y van a una velocidad bastante alta, yo todavía me despierto aveces escuchando las campanitas de bicicletas atrás avisándome que si no me corro me van a pasar por arriba.
Salimos ese día rumbo a Dinamarca. Llegamos de tardecita a un camping y ya de pique nos dimos cuenta de que nos iba a doler muchísimo la billetera ahí. El resto de la camioneta se mandó unos surtidos gigantes cosa de no gastar un solo peso en comida acá, yo no fui tan precavido, por un lado porque no me dan las pelotas y por otro porque la verdad que me muero del embole de comer todos los días las mismas cosas, como yo no tengo hambre nunca, prefiero no comer a que comer algo que no sea muy rico, algo que pasó un par de veces. El surtido de Carla era una cosa bestial, me ofrecí a cargarle una mochila y me engañó a que le cargara la bolsa con el surtido y estoy seguro de que pesaba más que la valija.
El camping salía caro pero de última valía lo que pagamos, yo me bañé siempre en un baño que era un cuarto privado como de tres por tres con wáter, dos duchas y todo. Cada vez que iba, me llevaba un alargue y 8 artículos más o menos para cargar en el enchufe. Me instalaba, hacía caca jugando algún jueguito en el ipod, me bañaba muy tranqui y en total estaba un poco más de media hora ahí adentro y salía con la máquina pronta para ver alguna película.
Estábamos en el mismo camping que la kangoo celeste y aprovechamos para jugar un partidito en una cancha que estaba atrás de un monte de árboles y que muchos equipos de primera quisieran tener para jugar. Los estados físicos que ya no eran una cosa bárbara, están muy muy deteriorados. Con Darío cuando nos dimos cuenta que correr no estaba saliendo empezamos a jugar a lo veterano gordo en el fútbol 5 y terminamos ganándole al equipo de Nico y Agustín.
Ahí en Copenhague perdimos al primer soldado, se nos fue el Agu y ahora a la kangoo le quedó el clavo de Magda sóla, que yo no se como van a hacer sin nadie que la banque. Para la despedida el Agu dice que hizo un tuco, pero toda la evidencia fotográfica que hay me muestra a mi haciéndolo, así que me abstengo a eso. Yo para festejar hasta me compré una coca, un lujo increíble en estos lugares.
La dieta Copenhaguense (si alguien sabe el gentilicio tiene derecho a alardear de esto en los comentarios), basada principalmente en una carne de cerdo que estaba a 27 coronas el medio kilo, hecho con alguna otra cosa, me generó unos gases importantes que hacían que mi carpa estuviera constantemente siendo sujetada por las estacas para no empezar a levitar. La última noche creo que sobreviví exclusivamente gracias a los años de inmunidad que me han dado las miles de flatulencias que me he tirado abajo de las sábanas y después he olido metiéndome por debajo de estas.
Ese día de la despedida me fui al centro con una misión, volverme con los artículos suficientes como para poder pescar en algún lugar de los fiordos. Después de horas buscando donde podía llegar a haber algo cuyo precio no ponga en riesgo mi intención de comprarme una computadora a la vuelta en Estados Unidos, encontré una caña y un reel por 300 coronas. La verdad que están buenos, livianitos y bastante portátiles, ya son parte de mi equipaje en la camioneta. También me compré una cajita y 4 señuelos y de a poco he ido aumentando un poco la cantidad de artículos. Ahora en Finlandia tengo toda la intención de abastecerme de señulos Rapala (para entendidos) y ya de paso llevar un par para regalar, pero probablemente los voy a tener que testear en el viaje a esos, no sea que les lleve de regalo algo que no funcione.
Dejamos Copenhague para llegar a los Fiordos, yo con un par de fotos en la cabeza de como eran y la mayoría sin tener idea de que eran no sabíamos mucho que esperar, pero por suerte arreglamos para estar varios días ahí.
Carla aprovechó que en el camping habían varias camionetas y salió con otra, perdiéndose de cosas increíbles en la nuestra, pero generó un lugar libre en el asiento de atrás que fue ampliamente aprovechado por el conductor de turno que quisiera manejar.
En el camino tuvimos que dejar a nuestra segunda baja. Marcelo se nos fue desde el aeropuerto de Copenhague. Me genera sentimientos encontrados la partida, por un lado baja sensiblemente el promedio de altura de la camioneta, lo que hace que por ende la camioneta pierda respetabilidad, pero por el otro volví a ser el más alto de la camioneta, o sea el rey. En ese aeropuerto y en los descuentos conseguí mi imán Danés y sigo con mi colección.
Por acá voy dejando este primer tomo de lo que ha pasado en este tiempo, voy a ver si hoy de noche o mañana saco el segundo tomo que incluye los Fiordos y Suecia.
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