Por lo que entendí muchos no quieren hablar con su familia ni amigos ni nada y se están lavando las manos mandándolos al blog. Así y todo veo que varios siguen recibiendo votos a pesar de tratar a su gente tan mal.
Tengo sólo las cosas que pasaron ayer para contar, vamos a tratar de hacerlo rendir. La mitad del grupo salió de mañana. Están como locos marcando obras y caminando por NY. Nosotros, los que estamos más preocupados por la economía de la suela de nuestros zapatos nos quedamos a almorzar en nuestro hogar temporal y después salimos tranqui a recorrer un poco.
Como cada vez que salimos terminamos comiendo cualquier porquería a precios bastante altos, aprovechamos para ir a hacer las compras y cocinarnos algo. Cuando digo cocinarnos, digo cocinarles a esta manga de inadaptados culinarios. De paso, mafe, todavía debés un postre, no vale comprar helado.
Fuimos con las señoritas María Fernanda y Magdalena, quién debería conseguirse un segundo nombre porque sería mucho más divertido. No íbamos con ninguna idea salvo Magda que desde el principio decidió cortarse sóla y comprarse nuggets de pollo. Yo como venganza le señalé unos que resultaron ser picantes, y ella no tiene una alta tolerancia a eso.
Me crucé con unas costillitas de cerdo con una pinta bárbara y que salían 8 dólares las 4 libras ($80 el kilo aprox.) y la abracé. Luego cuando llegara sería Darío el que me abrazara a mi. Mafe se agarró la ensalada más aburrida del mundo y fuimos a pagar.
Mientras hacíamos la cola se armó pelea entre una mujer que asumo era haitiana o jamaiquina y una embolsadora con una cara de dominicana que no podía más. Parece que algo no le gustó a la jamaiquina y le empezó a tirar unas bananas que había recién embolsado por todos lados. Aprovechando el tumulto, María Fernanda "outlaw" Palomeque, aprovechó para birlarle una bolsa a una inocente señora mayor, sin importarle el contenido. Resultó que eran unos pañuelos y bolsas de basura.
Nos pusimos a cocinar, y no logré encontrar el extractor, así abrí un par de ventanas y empecé. Puse un puré en el micro y en el mismo momento que suena, empieza un pitido fuertísimo. Miro para arriba y era la alarma contra incendio. Entro en pánico como es debido y me llevo la sartén al baño mientras asomo mi cabeza para ver que hacían las gurisas (a Darío lo había mandado a la esquina a comprar coca). Mientras Magda apagaba la hornalla, Mafe miraba muy productivamente el intercomunicador a ver que era eso. Después de un ratito por suerte paró y nunca vinieron bomberos ni nada por el estilo.
Cuando nos íbamos descubrimos un sprinkler (rociador) que por suerte no arrancó a funcionar, sino los 500 dólares del depósito de seguridad hubieran sido el pago inicial.
Después nos fuimos de recorrida, con Darío fuimos al museo de historia natural y les digo que dudo que los dinosaurios esos se arranquen a mover de noche. Yo estuve mirando fijo por un buen rato al tiranosaurio y nada. Las gurisas se fueron al Met, donde Mafe casi golpea a un guardia que le hizo tirar unos muffins.
Luego los veteranos nos volvimos al apto y las chiquilinas, mucho más vitales, siguieron de recorrida.
Hoy de mañana hubo un intento de ir a ver gospel, al cual no fui, pero que fue medio infructuoso según un par de las que volvieron con la cola entre las patas. El grupo intentó hacerse pasar por franceses que tenían reserva, pero los demás franceses se dieron cuenta de que no eran cuando les preguntaron algo y les respondieron "omelette du fromage".
Después voy a tratar de hacer un blog presentándoles al resto de los que viajan conmigo. Sin más me despido con un consejo, nunca crean lo que les diga un camello.
que bueno Juaco,
ResponderEliminaracá aguardando aclaración sobre el camello
beso grande
no, nada, es eso. Son criaturas a las que no hay que creerles.
ResponderEliminarNunca confíes en un camello...
ResponderEliminarNo entiendo porque eligieron ser Franceses si es mucho más facil pasar por Hungaro... tenes que gritar un poco más y sacar chorizos del bolso y ta!
Hubiera pagado por ver la escena Fire Alarm! jajajja