Se acerca el día de la partida. Ya me queda sólo mañana para estar en Barcelona y al otro día ya me embarco para hacer unas 30 horas de vuelos y aeropuertos hasta llegar a Montevideo.
Vamos un par de días acá en Barcelona y se está muy bien acá. Llegamos y vinimos derecho al apartamento. Esta vez ligamos mucho con el lugar. Es en un primer piso y da directo a la calle, creo que era o un almacén o un garage que lo reciclaron y quedó muy bien.
Lo primero que hice recién llegado al apartamento fue comprarme un churro con dulce de leche en un lugarcito que encontré acá cerca. Estaba muy bueno, era dulce de leche de verdad. También después en un almacencito acá cerca encontré alfajores de maicena. Dos puntos para Barcelona.
Esa noche hicimos una pasta con salsa caruso, nos metimos a internet, miramos un videos de música toda la noche (incluyendo uno de un rejunte de artistas que cantaban por Haití donde aparecía Forlán cantando) y alrededor de la medianoche se nos fue el internet que estuvo un par de días así. Reiniciamos el router un par de miles de veces pero no hubo caso. Nos fuimos a acostar sin internet.
Al otro día habíamos quedado en salir a eso de las 10. Íbamos a hacer un tour de Gaudí y alguna cosita más. Me despierto con unos timbres, yo me estoy quedando sólo en un cuarto y en el sueño pensé que eran las gurisas tocándome timbre en mi cuarto porque me había dormido. Tocan de vuelta y les grito que ya iba, ahí me puse a pensar y me di cuenta de que es un cuarto, no tiene timbre. Miro la hora y eran las 6:15 am. Agarro mis pantalones y voy hasta la puerta, miro por la mirilla y había un veterano tocando timbre como un enfermo. Me pongo los pantalones que tenía en la mano y abro la puerta. Ahí viene y me pregunta si yo era de la distribuidora de no se que, yo le dije algo así como "eh, no, este es un apartamento, me estoy quedando con gente acá" esa oración demoró unos 2 minutos en terminarse porque no tenía idea de que estaba pasando. Ahí me dice "ah, no tienen nada que ver entonces con la distribuidora entonces? Porque como es acá al lado" yo no me acuerdo si le dije sólo que no o le repetí exactamente la misma cosa que ya le había dicho, me dijo "perdón" y siguió pero sin tener cara de sentirse mal por haberme despertado a esa hora tocando timbre como un desquiciado mental. Y esa es la historia de como conocí a la persona que más odio en toda Barcelona.
Cuando me despierto de verdad les comenté a las gurisas lo pesado que estaba el tipo del timbre, me contestaron que ninguna de las tres lo había sentido, son una mierda de gente.
Salimos a recorrer ese día. Empezamos con la Sagrada Familia que está cerca de acá. Tuvimos que hacer una hora de cola para entrar y después estuvimos un par de horas adentro porque habíamos pagado para subir a las torres pero eso es con hora y había que esperar a que nos tocara. Es muy linda, no van muy rápido, uno diría que en 130 años de construcción tendrían que estar al menos todos los vitrales puestos, pero es impresionante.
Seguimos hacia el parque Güell, donde empezamos a descubrir que todavía no estamos muy capacitados para caminar entre la gente que habla nuestro mismo idioma. Carla se pasó medio camino comentando cosas sobre la gente que pasábamos en un volumen de voz perfectamente audible. Me da miedo de que llegue a Montevideo y se le ría en la cara a un guarda de ómnibus por tener un peinado plancha y se le va a armar terrible lío.
A la salida del parque viví uno de los misterios más grandes de este viaje. En un momento empecé a pasar frío, entonces me puse la capucha. Cuando lo hago siento algo como húmedo en mi cuello, entonces me tocó y cuando miro mis dedos tenía caca de pájaro. Un bajón gigante. Me limpio los dedos en una pared y me vuelvo a tocar y no tenía nada, le pido a Carla que me revise y no tenía nada. Me saqué el buzo, revisé mi cuello, mi mochila, mi camiseta y todo y no encontré ningún rastro de caca. No se que habrá pasado y nunca lo sabré.
Pasamos por un par de casas de Antoni, terminamos de asegurarnos de que el tipo era una mezcla muy interesante de un demente y una persona muy salada y completamos el día. Llegamos a una casa sin internet y con varias horas para matar. Yo me dediqué a caminar en círculos.
Hoy dormí un poco más y salí sólo. Fui a comprar un par de encargos que me habían pedido y ya liquidé todas mis obligaciones con el viaje. Recorrí el Barrio Gótico y llegué hasta la Rambla. Me metí en un puertito y estuve un rato, hasta que a la tercera caca de gaviota que me cayó a menos de dos metros me empecé a sentir en el medio de un ataque aéreo y decidí irme.
Ahora me hice una compra variada de cosas de mar congeladas, aros de calamar a la romana, chipirones enharinados, camarones en no se que y unas empanaditas de atún y voy a cenar eso. Una cagada que no sepa hacer paella, sino estaba en el medio de eso ahora.
Este es probablemente lo último que subo desde el viaje, así que quería despedirme de todos los viajeros y desearles que continúen lo mejor posible. Se que mi partida va a ser un golpe duro para la generación pero espero que sepan superarla. Del resto de mis lectores no me voy a despedir porque pienso cumplir con los días que dice el blog, así que todavía van a tener para un ratito más de mi.
Vamos un par de días acá en Barcelona y se está muy bien acá. Llegamos y vinimos derecho al apartamento. Esta vez ligamos mucho con el lugar. Es en un primer piso y da directo a la calle, creo que era o un almacén o un garage que lo reciclaron y quedó muy bien.
Lo primero que hice recién llegado al apartamento fue comprarme un churro con dulce de leche en un lugarcito que encontré acá cerca. Estaba muy bueno, era dulce de leche de verdad. También después en un almacencito acá cerca encontré alfajores de maicena. Dos puntos para Barcelona.
Esa noche hicimos una pasta con salsa caruso, nos metimos a internet, miramos un videos de música toda la noche (incluyendo uno de un rejunte de artistas que cantaban por Haití donde aparecía Forlán cantando) y alrededor de la medianoche se nos fue el internet que estuvo un par de días así. Reiniciamos el router un par de miles de veces pero no hubo caso. Nos fuimos a acostar sin internet.
Al otro día habíamos quedado en salir a eso de las 10. Íbamos a hacer un tour de Gaudí y alguna cosita más. Me despierto con unos timbres, yo me estoy quedando sólo en un cuarto y en el sueño pensé que eran las gurisas tocándome timbre en mi cuarto porque me había dormido. Tocan de vuelta y les grito que ya iba, ahí me puse a pensar y me di cuenta de que es un cuarto, no tiene timbre. Miro la hora y eran las 6:15 am. Agarro mis pantalones y voy hasta la puerta, miro por la mirilla y había un veterano tocando timbre como un enfermo. Me pongo los pantalones que tenía en la mano y abro la puerta. Ahí viene y me pregunta si yo era de la distribuidora de no se que, yo le dije algo así como "eh, no, este es un apartamento, me estoy quedando con gente acá" esa oración demoró unos 2 minutos en terminarse porque no tenía idea de que estaba pasando. Ahí me dice "ah, no tienen nada que ver entonces con la distribuidora entonces? Porque como es acá al lado" yo no me acuerdo si le dije sólo que no o le repetí exactamente la misma cosa que ya le había dicho, me dijo "perdón" y siguió pero sin tener cara de sentirse mal por haberme despertado a esa hora tocando timbre como un desquiciado mental. Y esa es la historia de como conocí a la persona que más odio en toda Barcelona.
Cuando me despierto de verdad les comenté a las gurisas lo pesado que estaba el tipo del timbre, me contestaron que ninguna de las tres lo había sentido, son una mierda de gente.
Salimos a recorrer ese día. Empezamos con la Sagrada Familia que está cerca de acá. Tuvimos que hacer una hora de cola para entrar y después estuvimos un par de horas adentro porque habíamos pagado para subir a las torres pero eso es con hora y había que esperar a que nos tocara. Es muy linda, no van muy rápido, uno diría que en 130 años de construcción tendrían que estar al menos todos los vitrales puestos, pero es impresionante.
Seguimos hacia el parque Güell, donde empezamos a descubrir que todavía no estamos muy capacitados para caminar entre la gente que habla nuestro mismo idioma. Carla se pasó medio camino comentando cosas sobre la gente que pasábamos en un volumen de voz perfectamente audible. Me da miedo de que llegue a Montevideo y se le ría en la cara a un guarda de ómnibus por tener un peinado plancha y se le va a armar terrible lío.
A la salida del parque viví uno de los misterios más grandes de este viaje. En un momento empecé a pasar frío, entonces me puse la capucha. Cuando lo hago siento algo como húmedo en mi cuello, entonces me tocó y cuando miro mis dedos tenía caca de pájaro. Un bajón gigante. Me limpio los dedos en una pared y me vuelvo a tocar y no tenía nada, le pido a Carla que me revise y no tenía nada. Me saqué el buzo, revisé mi cuello, mi mochila, mi camiseta y todo y no encontré ningún rastro de caca. No se que habrá pasado y nunca lo sabré.
Pasamos por un par de casas de Antoni, terminamos de asegurarnos de que el tipo era una mezcla muy interesante de un demente y una persona muy salada y completamos el día. Llegamos a una casa sin internet y con varias horas para matar. Yo me dediqué a caminar en círculos.
Hoy dormí un poco más y salí sólo. Fui a comprar un par de encargos que me habían pedido y ya liquidé todas mis obligaciones con el viaje. Recorrí el Barrio Gótico y llegué hasta la Rambla. Me metí en un puertito y estuve un rato, hasta que a la tercera caca de gaviota que me cayó a menos de dos metros me empecé a sentir en el medio de un ataque aéreo y decidí irme.
Ahora me hice una compra variada de cosas de mar congeladas, aros de calamar a la romana, chipirones enharinados, camarones en no se que y unas empanaditas de atún y voy a cenar eso. Una cagada que no sepa hacer paella, sino estaba en el medio de eso ahora.
Este es probablemente lo último que subo desde el viaje, así que quería despedirme de todos los viajeros y desearles que continúen lo mejor posible. Se que mi partida va a ser un golpe duro para la generación pero espero que sepan superarla. Del resto de mis lectores no me voy a despedir porque pienso cumplir con los días que dice el blog, así que todavía van a tener para un ratito más de mi.
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